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¿Cuánto tiempo ha pasado desde que lo hicimos?
Deben haber pasado ocho años, nueve como máximo...
Nuestros pasos eran más ligeros de lo que son ahora.
Tenía algo especial.
Algo primitivo, ¿no es así?
Matar a un animal por comida.
Y por deporte, por supuesto.
No se puede negar el deporte.
Levantar tu arma,
apuntar...
Como en las películas.
Y arrastramos juntos la carne hasta casa,
cada uno de una pata.
Hemos crecido.
Las cosas cambian.
Los placeres simples se vuelven complicados...
Y caros.
Y comprendo que las cosas no pueden seguir igual.
Pero...
Al mismo tiempo, me pregunto...
¿en qué se ha convertido todo?
¿A qué equivale todo?
¿Cuál es la suma de todas estas partes?
Soy un cliché.
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Tengo tanto dinero que no sé qué hacer con él y aun así
no puedo conseguirla...
Esa sensación que sentíamos cuando éramos jóvenes.
En la cacería.
Las cosas han cambiado, amigo mío.
Y no puedo encontrar mi camino de regreso.
La próxima vez, lo haremos como lo hacíamos antes.
¿Crees que un hombre de mi posición puede andar a gatas
revisando en las cloacas de Atenas?
Esto ayudará.
Quizá.
Kosta.
Los dos sabemos por qué te sientes así.
Solo hay una cacería que importa.
La que te dará lo que necesitas.
Elliot Stanley.
Así que Elliot Stanley.
¿No te suena de nada?
¿De qué me conoces?
Dios.
Vale. Nos conocimos hace seis meses
en Suluban Beach, en Bali.
Me invitaste a una copa.
Era un martini con limón y vodka Belvedere.
Todo fue muy rápido.
Había mucha química.
Tuvimos algo.
Aquello era puro fuego.
Nos quedamos en mi habitación unos tres días
y, cuando pasaron,
cambiamos los vuelos para poder estar más tiempo juntos.
¿Qué hacía antes de ir a Bali?
Nunca hablaste de eso.
Dejé de preguntar.
Solo sé que cancelaste el vuelo de vuelta
y dijiste que te quedarías allí conmigo para siempre si yo quería.
Me debías gustar de verdad.
Sí, te gustaba.
Bueno, el sentimiento era mutuo.
Y bien...
- ¿qué pasó? - Lo que pasó fue que, un día,
apareció un hombre armado en nuestra habitación del hotel,
intentó matarnos
y le rompiste el cuello.
¿Ahí fue cuando maté a un hombre?
Sí, ahí lo mataste.
¿Hola?
Hola, has llamado a Ethan Krum.
Si dejas un mensaje después del pitido,
te llamaré en cuanto sea posible.
- Gracias. - Mierda.
Hola, Ethan, soy yo.
Era para ver cómo estás.
Seguro que sigues fuera.
He venido, como te dije,
y ahora que estoy aquí no sé muy bien qué hago.
Me siento un poco estúpida.
Me espero media hora más y, si no han vuelto,
me voy a casa.
Y enhorabuena y eso por el ascenso.
Te lo mereces.
Siempre has dicho que la sección de pescado era la que te va mejor.
Bueno, llámame.
A ver, en tu defensa,
fue en defensa propia.
Dijiste que habías cabreado a gente chunga.
¿A quiénes?
Eso ya no lo sé.
Claro que no. Bueno,
¿y luego qué?
Tomamos caminos separados.
Mira, tienes que entender
que lo nuestro no era coser y cantar.
Éramos distintos.
Agua y aceite, noche y día,
Simon y Garfunkel.
Dijiste...
Dijiste que debería irme
y que tú te ocuparías, y me fui.
Eso no es cierto
o no estaría aquí ahora mismo.
Eso es porque me seguiste a Australia.
Sí, no dejabas de llamar y llamar...
Genial, ahora soy un asesino y voy necesitado.
Y, entonces, tuviste el accidente.
Me enteré y me acerqué al hospital.
Y ahí fue cuando te dejé la nota en el bolsillo.
Así que no tenemos ni idea de qué tengo que ver
con un tío al que han enterrado vivo
o por qué alguien decidió volar por los aires un restaurante
en mitad de la nada el día que me invitan a ir.
Me temo que no.
Hay que cargar esto. A ver qué hay.
Aunque, si lo que dices es cierto, quizá no quiera saberlo.
¿Y si todos los recuerdos que tengo enterrados
lo están porque no quieren ser encontrados?
¿Crees que podrías hacerlo?
¿Que podrías dejarlo todo como está?
Me gustaría pensar que sí.
Pero también creo
que quizá esté tratando de decirme algo a mí mismo.
Y tal vez debería escuchar.
Mira, si hay algo que sé de ti
es que no te gusta nada escuchar.
Podría haber cambiado.
No creo que la gente cambie.
Creo que ocultan el lado malo
y repiten lo mismo
una y otra vez.
Claro.
¿Como un calzoncillo?
Sí.
Como un calzoncillo.
¿Y no sentías curiosidad
por mí, por quién era?
Te busqué en Google alguna vez.
Pero no encontré nada.
¿Y no te pareció extraño?
No, no me importó.
Me cegaba...
ya sabes,
nuestra loca aventura.
Me ofende un poco que no te acuerdes.
¿Tan bien estuvo?
Fuiste un caballero.
Me alegro.
Bueno, tuviste tus momentos.
Bajo toda esa violencia,
existe un corazón en alguna parte.
Parezco un partidazo.
Ya sabes a qué me refiero.
No, qué va.
La verdad es que no, porque no te conozco.
Debe ser aterrador.
Lo que no entiendo es por qué no dijiste
nada de esto cuando me viste.
No lo sé.
Era como si, no lo sé,
de repente, tuviera la opción de resetear.
Podía pulsar un enorme botón rojo
y volver a empezar de cero.
¿Cuántas veces pasa algo así?
Básicamente, nunca.
Yo...
pensé que esta vez sí podría funcionar.
No sé, supongo que...
me vi atrapada en un cuento de hadas.
O en el quinto círculo del infierno.
Vale.
¿Qué hay en el quinto?
Hijos de puta cabreados.
¿Cómo sabes eso?
No tengo ni idea.
¿Así que lo nuestro no funcionó?
Ni de lejos.
Salvo que a veces sí.
¿Cómo era?
Tuvimos nuestros momentos.
Pero los juntas todos y...
suman un error.
¿Verdad?
Confía en mí. Te gusta.
Es tarde.
Sí, deberíamos ir tirando.
No es buena idea conducir en la oscuridad.
Algunos canguros...
se lanzan directos a los faros de los coches.
- Claro, sí. - Sí.
¿Y qué sugieres?
¿En qué estás pensando?
En que hemos hecho esto antes
y no tengo ni idea.
Esa es la verdadera tragedia.
Deberíamos dormir un poco.
Sí, deberíamos.
Oiga.
¡Oiga!
Bienvenido a Murray Waters.
¿Ya estamos?
Venga, vamos a dormir un poco...
además de todo lo que ha dormido ya.
¿He roncado?
No quiero hablar de eso.
Un segundo.
Perdón, estaba...
viendo el curling en la tele.
Es un deporte precioso. ¿Lo ha visto alguna vez?
Bueno, no es para todo el mundo.
He tenido que grabarlo. En Hungría es una hora rarísima.
En fin, ¿qué puedo hacer por usted?
- Busco a Helen. - No está.
Perdón, ¿cómo ha dicho que se llama?
No lo he dicho.
James Logan. Detective Logan. Trabajo con ella.
He estado trabajando encubierto.
Vale. Pase. Soy Ethan.
- Un placer conocerlo. - Sí.
Había quedado aquí con Helen, ¿no?
Sí, eso es.
¿Y dónde está?
Estoy preocupado por ella, detective. No le voy a mentir.
Se está pasando mucho de la raya,
si le digo la verdad.
¿Le sirvo un café?
Lo cierto es que he de verla.
Tiene delirios de grandeza.
Es lo que creo, ¿sabe? Se cree más de lo que es.
Espere, le daré una taza.
Tengo un poco de prisa.
No, tranquilo. Yo también voy a tomar.
James, Helen va en plan Florence Nightingale
con ese tipo con amnesia.
Como si él fuera responsabilidad suya o algo.
Resulta que le dio dinero
para que fuera a Burnt Ridge.
- ¿Se lo puede creer? - ¿Burnt Ridge?
Sí. Ahora ella está allí también.
Y yo: "Baja ya de las nubes, ¿quieres?
No sabes volar, amor mío".
Pues en Burnt Ridge es donde la encontrará,
detective James, amigo mío.
Vale.
- Se lo agradezco. - De nada. Oiga,
cuando la vea, ¿puede hablar con ella?
Quizá pueda hacerle entrar en razón
y conseguir que olvide un poco todo ese asunto.
Claro que sí.
¿Sabe, Ethan?
Me cae bien.
Helen tiene suerte de tenerle.
Mucha suerte.
Agáchate.
- ¿Qué? - Es...
el puto agente de Burnt Ridge.
¿Estarán aquí por nosotros?
No, por el desayuno del bufet libre.
¿Y qué coño hacen aquí?
No pueden saber lo del cadáver.
Es una corazonada,
pero a lo mejor es por la bomba que ha explotado.
- Tanto sarcasmo empieza a rallarme. - Ah, ¿sí?
A mí me parecen cojonudas las preguntas que haces.
- Sigues haciéndolo. - ¿De verdad? Es que me da la vida.
- Y otra vez. - Vale.
¿Vamos?
Seré sincero. No me apasiona toda esta situación.
Hablarán con la recepcionista,
preguntarán si alguien encaja
con nuestra descripción y no me fío de ella.
Deben haber cambiado el turno desde que llegamos,
eso nos podría dar algo de tiempo. Vamos.
Oiga.
Vamos.
Sí, sí, al dar la vuelta, sí.
- Hola. - Hola.
Parece cansada. Le traigo un té.
- Gracias. - No es nada.
Usted protege, yo sirvo... una taza de té.
Tráigala cuando haya acabado.
Vale. Espere...
Perdón.
Lo siento.
¿Es usted Sue?
Sí.
Soy la agente en pruebas Helen Chambers,
del Departamento de Policía de Cooper Springs.
Es por el chico que se aloja aquí.
- El amnésico. - Ah, sí.
Sí, sé de quién me habla.
¿Está bien?
Lo cierto es que no estoy segura, sinceramente.
¿Está dentro?
No, me temo que no.
Se marchó ayer a alguna parte.
No sé cuándo volverá.
¿Le importa si entro?
¡Por supuesto! ¡Pase!
¿Cómo está?
Ignórelo.
Está sordo como una víbora sin el audífono.
- Y es un borde. - Claro.
¿Sordo como qué?
Es un dicho. O lo era.
Es de la Biblia. Se supone que las víboras no oyen.
Por eso son tan peligrosas.
Puede ser.
Mire, justo iba a salir a hacer la compra,
así que si quiere preguntarme algo más...
Solo si tiene alguna idea de dónde puede haber ido.
Me temo que no.
Se marchó con esa camarera
que trabaja en el restaurante...
O trabajaba antes de la explosión.
¿Sabe cuándo podría volver?
No, lo siento.
No soy de mucha ayuda, ¿verdad?
No pasa nada. Le agradezco su tiempo.
Bueno, podría esperar fuera, si le parece bien.
No, no, no. Quédese aquí.
- A Ralphie no le importa. - ¿Está segura?
Sobre ese chico...
¿Por qué tiene tantas ganas de hablar con él?
¿Se ha metido en algún problema?
Francamente...
no lo sé.
Disculpe mi lenguaje, pero hay un tipo
que quiere hablar con él y que no parece trigo limpio, el HDP.
Han pasado muchas cosas
desde que apareció.
Creo que podría estar en problemas y, bueno,
que le acabarán pasando factura, me parece a mí.
Es como el juego al que estábamos
enganchados en el móvil, la Serpiente.
Cuanto más avanzabas,
más larga era la cola
y más posibilidades tenías de chocarte contigo mismo.
Oiga, ¿ha visto a este hombre?
Viaja con una joven
que se hace llamar Luci, con i latina.
Sí.
- ¿Por qué? - No lo sé.
Creo que le gusta escribirlo así.
- Pero ha dicho que lo ha visto, ¿no? - Sí.
Quédese aquí. No se mueva.
¡Oiga, señor!
Inspector Rogers. La ha visto.
Ha visto a Luci.
Mire a ese tipo.
- ¿Ha visto a este hombre? - Sí.
Estuvo en nuestra oficina ayer con una chica.
Luci Miller. Tienen que ser ellos.
¿Por qué?
No lo sé.
Lo siento, es que estoy ansioso.
Pues relájese.
Mire, voy a necesitar que me diga...
No me había fijado en la hora. Disculpen.
¿Qué?
Vale...
siga.
Sí, era Luci y firmó con i latina,
algo que no apruebo.
Llevé tanto a ella como al de la foto
a un lugar en el monte.
- ¿Dijeron por qué? - No.
No, aunque fueron muy insistentes.
Y cuando se marcharon fue...
un poquito raro. Mucho, la verdad.
¿Puede llevarnos a ese mismo lugar?
Claro.
Pero mi hermano tiene las llaves del helicóptero
y a saber al taburete de qué pub está abrazado.
Está bien. Podemos esperar.
Vale.
Vuelvo en un segundo...
con suerte.
Yo lo suelo asar unos 50 minutos.
Porque está todo espachurrado
porque lo has deshuesado, así que
aún se asará más rápido.
Sí.
No venden cargadores para móviles tan viejos.
Sue debe tener uno en Burnt Lodge. Es una urraca.
Se me había olvidado que hacías eso.
- ¿El qué? - Ponerte en plan pasivo-agresivo.
Tú lo sabías.
Todo este tiempo sabías que era un asesino.
¿Qué cojones estoy haciendo?
Que mataste a alguien, no que eres un asesino.
¿Qué diferencia hay?
Mataste a alguien en defensa propia.
¿Qué te ha dado de golpe? Anoche parecías
- llevarlo bien. - Lo de anoche fue...
¿Un error?
- Pues sí. - Ya.
Viejas costumbres, supongo.
Debería haberlo sabido. Tú y yo...
Claro, sí, sí. Simon y Garfunkel.
- Exacto. - Ya, ya.
Ni siquiera sé quién cojones son.
Te seguí el rollo cuando hablabas de ellos, pero no lo sé.
Y no sé si lo sabía y lo he olvidado
o si los conozco, pero no...
¡No sé una puta mierda!
Vale, lo entiendo.
No te preocupes.
Mira, mejor volvemos y...
cuando lleguemos, vamos cada uno por nuestro lado.
Es más fácil.
Sí. Vale, sí.
- Así de simple, vale. - Ya estamos.
- ¿Cómo que ya estamos? - Otra vez con esa mierda.
No, ¿esta mierda?
Para mí, toda esta mierda es nueva.
- Confía en mí, es lo mejor. - ¿Que confíe en ti?
¿Estás de puta coña?
¿Quién coño eres tú?
No sigas por ahí. Vamos.
Genial.
Por mí, vale.
¿HAS VISTO A MIS TORTUGAS? SI LAS ENCUENTRAS, LLAMA
Sobre esa llamada de antes...
Un compañero estuvo un tiempo en Delitos Graves.
Dice que, cada día,
hace una llamada a las diez, pase lo que pase.
- Da igual si está en mitad de... - No sabía
que era un tema candente en los círculos policiales.
Ahora ya sé que el pitido de los oídos
no es por una infección.
Lo siento. Es que...
hizo esa llamada antes y...
Cada uno tiene su lista de prioridades, Lemon.
Es una decisión propia.
Yo no la tenía. Solo trabajaba,
a todas horas del día.
Y luego caí enfermo.
Cirugía, quimio,
cientos de horas en hospitales.
Me dio por pensar en qué es lo importante.
No quería que mi pareja estuviera conmigo
y la llamaba cada día a las diez.
Incluso al finalizar la quimio,
empecé a acostumbrarme a hacerlo y...
pensé en cuánto tiempo había perdido
con la cabeza bajo el ala,
cazando mariposas...
Sin tiempo para lo que importa.
¿Y ahora está mejor o...?
Sigo llamando, ¿no?
Le dije que volvería.
Aquí está.
Conseguido. Les llevaré al helicóptero.
Van a tener que firmar
el formulario para el seguro antes.
"No es culpa mía si nos mato a todos
por seguir pedo desde la noche anterior".
¿Se suponía que era una broma?
Sí. Sí, no. Perdón.
Llevé Apaches durante diez años,
así que yo piloto.
Dígame dónde hay que ir.
No creo... No dejamos que nadie lo pilote.
¡Hostia puta! ¡Esta mierda se pilota sola!
- ¿Cuánto tiempo tiene? - Una dama nunca dice su edad.
Aquí, aquí.
Puede aterrizar por ahí.
¿Esto es todo?
¿Cuánta leche bebe al día?
- ¿Le importa si...? - Me duelen los pezones
solo de verlos.
Viendo el peligro, llevó
al regimiento 57 otomano...
Yo abriré.
Hola.
Hola.
Pasa, supongo.
- ¿Cómo estás? - ¿Cómo estoy?
Se supone que se responde "Estoy bien, gracias.
¿Y tú?" cuando te hacen esa pregunta, ¿no?
Normalmente.
Bueno, pues estoy bien, gracias, Helen.
- ¿Y tú? - Sí...
Hola.
Hola.
Helen, esta es Luci.
Helen ha venido desde Cooper Springs para verme.
Ah, vale. ¿Os conocéis?
Sí. Sí, Helen es mi única amiga en el mundo entero.
Sí, bueno, algo así.
Vale.
Creía que te ibas.
Ya, es que he querido volver
para ver qué hay en ese móvil.
- ¿Por qué? - Porque, te guste o no,
yo también estoy metida hasta el cuello
y merezco saberlo.
Voy a cargarlo.
¿Y por qué has venido hasta aquí?
Claro.
Sí, solo quería decirte
que hay un tipo que anda...
- buscándote. - ¿Qué tipo?
Helen, ¿qué quería? ¿Qué tipo?
Ese de ahí.
¡Ralph!
¡Ralph!
¡Ralph! ¡Agáchese, por favor!
¡Ralph, por favor!
Salid, salid
- de vuestro escondite. - Ven aquí, podemos salir.
Hay una puerta. Ven.
Rápido, podemos salir. Ven.
¡Policía!
- ¿Sí? - Baje el arma.
¿Qué va a hacer con eso?
Voy a dispararle.
¿Alguna vez ha disparado una pistola
fuera del campo de tiro?
Baje el arma.
No podría aunque quisiera.
Vaya, ¿quién lo iba a decir?
- Gracias. - Ven aquí.
¿Sabes lo que eres, Elliot?
Eres una puta cucaracha.
Una enorme cucaracha tocacojones.
Un momento.
Dime por qué.
¿Qué he hecho?
Paso.
TODO EN LA VIDA ES UNA ELECCIÓN LÍMPIATE LOS PIES O FRIEGA EL SUELO
Dios.
Dios.
Oh, Dios.
Mi gozo en un pozo.
Perdón.
- ¿Estás...? - Estoy bien.
- Tranquila. - Eso es lo que dices tú.
¿Pero eres doctora?
Porque no tienes pinta de doctora.
Sé que yo no soy doctora, así que no sé si estás bien.
¿Lo sabes tú?
Le diré a Sweeney que te lleve a la clínica.
Pero... dame un minuto.
Yo...
Bueno, solo quería decirle que lo siento,
lo siento muchísimo.
¿Está muerto?
Nadie se pone de ese color estando vivo.
Yo no... Mierda, esto no lo vi.
Estaba en el helicóptero jugando al Amanecer de los Vikingos. Estaba lejos.
Al despegar, ¿no se fijó en que había un muerto en el suelo?
Estaba jugando al Amanecer de los Vikingos cuando despegué.
- No... - ¿Se quieren callar?
Y cuando volvieron al helicóptero, ¿no dijeron nada?
Nada. No.
¿No hablaron de llamar a la policía?
Sí. Sí, sí.
No, el tío dijo que quería que llamara a la poli,
pero cambió de idea. Dijo que lo olvidara.
¿Y no le pareció extraño?
- Estaba con la mente en el Amanecer... - Diga Amanecer de los Vikingos
y le vuelo la tapa de los sesos.
Soy yo. ¿Sabes el tipo al que buscamos?
Quiero que pongas a todos con ello.
¿Qué?
Ha habido un tiroteo en Burnt Ridge.
Vale, pues añade esto a la lista.
Parece que ese hombre ha matado a alguien.
Tío, si quieres descansar, hazlo luego.
Eso no tenía que haber pasado.
Ralph no tenía que...
No ha sido culpa tuya.
Sí, claro que sí.
Hay gente que intenta matarme, es...
Oye, mira, ese...
móvil ya debe estar cargado.
A lo mejor hay algo ahí que te ayude.
¿No vienes?
No quiero volver a parecer necesitado ni nada.
Esto ya lo hemos vivido.
Lo nuestro no funciona.
Anoche me permití olvidarlo y fue una estupidez.
Lo siento.
Tómatelo como un nuevo comienzo.
Lo que hayas hecho hasta ahora no importa.
Lo que hagas ahora es lo que cuenta.
¿De dónde lo has sacado, de una galleta de la fortuna?
No, me lo dijo mi padre
justo antes de morir de cáncer de colon.
Lo siento.
No pasa nada.
Para mí que él lo sacó de una galleta de la fortuna.
¿Dónde está mi prometida, Helen Chambers? ¿Dónde está?
Hola, tú.
Te lo agradezco, Eth, pero no hacía falta que vinieras hasta aquí.
Pues claro que sí.
- Casi mueres, cielo. - No, no.
Solo es un arañazo en la pierna.
- Podría haberte perdido. - En serio. Estoy bien.
De verdad.
Alguien te ha disparado.
No, no me disparaba a mí.
Disparaba a otro y yo estaba cerca.
Mira, fuera como fuera,
me da lo mismo, yo solo...
me alegro de que estés viva.
Gracias.
Te quiero, galletita.
Yo también te quiero.
Vamos.
Salgamos de aquí, ¿quieres?
No.
No, no, no, venga ya. No puedes ir en serio.
Tengo que aclarar un par de cosas aquí antes de...
¡Oye!
Has venido hasta aquí sin que nadie te lo haya pedido
y casi consigues que te maten
por un tipo del que ni siquiera sabes su nombre.
Me ha salvado la vida.
Hay otras personas, personas más importantes,
más cualificadas, cuyo trabajo sí es este.
Esto es ridículo.
Venga, sube al coche.
Si nos vamos ya, evitaremos el tráfico.
No.
No voy a ir.
Mira, me he pasado muchísimo tiempo
diciendo que no soy esto o no soy aquello, pero...
¿Y si me equivoco?
¿Y si lo soy?
¿Y si puedo ayudar a esta persona
en un momento en el que nadie más puede?
Tenemos ensayo de baile a las cuatro con Diego.
Mira, solo tengo que hacer unas preguntas, ¿vale?
Una hora máximo. Volveré.
Podrías perderme, Hel.
Lo sabes, ¿verdad?
¿Y crees que te querría alguien más?
Eso...
- Eso es muy cruel, Ethan. - Deja de lloriquear.
Diego viene a las cuatro.
Si no estás en casa para el ensayo,
no te molestes en venir para nada.
Ethan.
Espera.
Burnt Lodge está por allá.
Yo me voy por este lado.
La... policía ya debería haberse ido.
¿Qué vas a hacer?
Pues...
recoger mis cosas y largarme de aquí.
¿Hay algo más que...
deba saber?
No, creo que...
te he contado más o menos todo lo que sé.
- ¿De verdad? - Sí.
Lo...
siento por todo,
por haberte arrastrado a esta locura.
¿Qué tal se me dan las despedidas?
Terriblemente.
Sí, siempre lo dejas de la peor manera.
Que te jodan.
- Supongo. - Sí.
Claro.
Que te jodan a ti también.
Kosta.
Billy, cuéntame.
He estado a punto.
Me han ganado por la mano.
No volverá a pasar.
Lo prometiste.
No te habrás vuelto a entusiasmar demasiado, ¿no, Billy?
Respirará. No te preocupes.
Pero puede que no tenga piernas, eso es todo.
¿Dónde estás?
En un lugar llamado Burnt Ridge.
Kosta, en serio, está controlado.
Vale, voy para allá.
Oye, puedo ocuparme yo, tío.
Genial.
Nos vemos pronto, tío.
Nos vamos a Australia.
- Hola. - Hola.
Me estaba poniendo un vaso de agua.
- ¿Cómo lo llevas? - Ah, bien.
- Algo impactada. - Claro.
Solo quería echar un vistazo por aquí, si te parece.
Claro, claro. Oye,
¿te importa hacer guardia un rato?
Me ha escrito el merluzo de mi hijo.
Se ha quedado sin gasolina en la autopista de Woorung.
Sí, claro.
Chao.
Hola.
¿Qué tal la pierna?
Bueno, me duele, pero sigo viva,
así que una de cal y otra de arena.
Ya.
¿Qué ha pasado con el tipo del sombrero?
Bueno, lo hemos perdido.
Lo hemos perdido.
Sí, no está.
¿Has...
encontrado algo ahí?
Bueno, es que antes parecía muy importante
y no estaba segura de si ibas a...
No, tranquila.
- No pasa nada. - Vale.
Se ha llevado una buena paliza
con todo el lío de antes.
Daños colaterales.
Oye, gracias de nuevo
por salvarme la vida y eso.
Eres mi salvador, literalmente.
No es nada.
El hombre ese que...
fue a por ti... te llamó Elliot.
Sí. Sí, sí.
Sí, sí, sí.
Se me había olvidado.
Elliot Stanley.
Helen Chambers.
- Sí. - Claro.
¿Sabes? No te tomaba por un Elliot.
¿No? ¿Y en qué nombre pensabas?
No lo sé. A lo mejor Steve.
O Ryan.
¿Ryan, en serio? Dios, no.
Oye, tienes cara de Ryan.
A todas las unidades, se busca a un varón irlandés,
treinta y tantos, alto, pelo oscuro, de nombre desconocido.
El sospechoso afirma haber perdido la memoria.
Se le relaciona con un asesinato en Murray Waters,
así que tengan cuidado.
- Me voy a ir. - No...
- No puedo dejar que lo hagas. - Ese no soy yo.
No soy yo de quien hablan por tu radio. Ese no...
- Puedes explicarlo... - No soy yo.
en la comisaría.
Yo no he matado a nadie.
No lo creo.
Escucha, no es mi trabajo.
Ven a comisaría,
explícaselo a los peces gordos y...
ellos lo aclararán todo.
Vale.
Claro.
Estupendo.
Oye, lo siento mucho, pero tengo que esposarte.
- No hace falta que... - Es el protocolo.
Vale.
Vamos allá.
Lo siento.
Por favor.
Perdóname.
Abre el coche.
Las llaves. Dame las llaves.
- ¡Joder! - Vete.
Llévatelo. Vete.
Pero no me hagas daño.
Necesito que conduzcas.
¿Por qué?
Creo que no...
Creo que no sé conducir con marchas.
- Por favor. - Métete en el puto coche.
No me harías daño.
Tú no eres así. Me has salvado la vida.
¿Ves? Ahí es donde te equivocas.
Soy malo, Helen.
Por eso me quieren muerto.
Lo que hayas hecho en el pasado no importa, ¿vale?
Ahora tienes otra oportunidad.
Somos quienes somos, ¿te enteras?
Entra de una puta vez.
- ¿Adónde vamos? - Tú arranca.
Tengo que estar en casa a las cuatro.
Mañana estará tu cara en todos los periódicos del país.
No puedes huir para siempre.
No,
pero hoy sí.
Arranca.
Llegará.
Vendrá.
Podemos ensayar hasta que llegue, si quieres.
Tranquilo, yo haré de chica.
- Agárrame por la cintura. - Vale.
Me estás apretujando un poco.
- Perdona, Diego. - Vale.
¿Listo? Y uno, dos, tres.
Bien. Ahora la caída.
Está roto.
Veo un número...
creo.
Eso está estropeado.
Se ve a la legua que es inservible.
Te lo he dicho, es inservible.
Tú conduce, ¿vale?
Me dicen que Elliot no se acuerda de nada.
Es una gilipollez, ¿no?
No.
Qué suerte tiene.
¿Cómo coño es que no estás muerto?
Es curioso,
yo iba a preguntarte lo mismo, Victoria.
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