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Original subtitles

Gran Bretaña inicia el aislamiento.

Se puede salir en casos excepcionales.

RU impone las más duras restricciones a la vida cotidiana...

en la historia, para controlar al coronavirus.

Parece una escena imaginada por autores de ciencia ficción...

tras un desastre apocalíptico.

24 de marzo de 2020

No lleves nada, pequeñín.

Toma, lleva esto.

Primer día de aislamiento

¡En la sala no!

422 muertes por coronavirus en el Reino Unido

Sólo seguimos juntos por nuestro hijo.

- Arthur. - El pequeño Artie.

Se llama Arthur...

De no ser por él, nos habríamos separado hace años.

La verdad es que no nos soportamos.

No nos agradamos.

Con este aislamiento, estar juntos en casa...

Lo único más o menos tolerable de vivir con ella...

es saber que salgo de casa a diario.

Me pasa lo mismo.

Despedirme de ti es, sin duda, lo mejor de mi día.

Estar en el mismo cuarto con él...

Volver y tener que verla otra vez...

es como mezclar tristeza con podredumbre del alma.

Odio tu cara.

- ¿Mi cara? - Odio tu cara.

- ¿Odias mi cara? - Sólo tu cara. La odio.

Dices que no soy atractiva...

No digo eso. Es muy atractiva.

Sólo odio tu cara.

A él lo comparo con el cáncer.

Odio mirarla. Tal vez sean tus ojos.

No de piel o testicular, sino el más grave,

como de hígado o páncreas.

¿Son tus mejillas? No logro dilucidarlo.

De colon o de recto...

Cuando pienso en ti, recuerdo...

el cáncer que mató a mi papá.

- Lo mismo. - Son tus labios.

- Son sus labios. - Son lindos.

Sí, tienes lindos labios. Son fantásticos. Los odio.

Nunca debimos enamorarnos,

- para empezar. - Una locura.

Somos muy distintos, polos opuestos.

Pero uno piensa: Los opuestos se atraen.

- Crees todo eso de... - ¿Saben quiénes más se atraen?

- Hormonas y feromonas... - Asesinos y víctimas.

Delirio y sexo apasionado.

¡Dios mío! Sólo pensar en...

acostarme contigo es...

Ya sé.

Y también tenemos distintas ideologías.

- Yo creo en el esfuerzo. - ¡Todos creen en eso!

Mientras que ella...

es una socialista empedernida bien a la antigua.

Estás describiendo a mi madre. Estás hablando de mi madre.

No entiendes mi ideología. Soy bastante moderada.

Creo en no explotar a la clase obrera de este país.

La clase obrera. Escuchen esto.

¿Qué sabes de la clase obrera? Yo soy clase obrera.

Me criaron obreros, y no son lo que tú crees.

No comemos pescado, fumamos cigarrillos caseros...

ni cantamos al piano.

Los obreros son horribles.

- Odias a la gente. - Odio a los vagos.

Mientras a otros los crió la clase acomodada opinóloga.

- Dios mío, escuchen esto. - La élite de los intelectuales.

¡Mi papá era dentista!

Te superaste sin ayuda, ¿no?

Es lo que hice. Ascendí, trabajé mucho y pude salir.

Cielos, vives en una fantasía.

Eres del jodido Kilmarnock, no de Compton.

¡Éramos pobres!

Ascendí y pude salir.

En esa época pensaba: Qué lindo, es conservador.

No soy conservador.

Desde que te conozco, votas a los conservadores.

Voté por Tony Blair.

Con una mierda. Mejor no hablemos de política.

- Nos preocupa mi mamá. - Debimos traerla aquí.

No tiene sentido dar vueltas sobre lo mismo. Tomamos una decisión...

No doy vueltas sobre lo mismo.

No hago eso. Sé que tomamos una decisión.

Es que está sola.

- Y Artie... - Arthur.

Tiene una sola abuela,

y me gustaría que la siguiera teniendo.

Además, no mucha gente lo entiende.

- La atienden cuidadoras. - Son horribles.

No son horribles, están agotadas.

Vienen 45 minutos, tres veces por día.

Meten pasta en el microondas,

le cambian la bolsa de colostomía y miran el móvil.

Una sola chica era así.

Algunas son fantásticas. Y les pagan una miseria.

Trabajan de 7:00 a 22:00.

Y viajan de cliente en cliente.

Y si hay que esperar entre clientes, no les pagan por eso.

Cobran menos del salario mínimo.

No las critico. Sé que algunas son fantásticas.

Pero algunas no lo son, y ni siquiera son de la familia.

Y la otra cuestión es que viajan. ¿Eso te parece bien?

No sé.

¿Usan tapabocas cuando viajan en autobús?

He visto que la gente usa tapabocas.

Sí. Dicen que no lo usemos.

Si viajan en transporte público,

¿no son portadores o vectores?

Otros países usan tapabocas. ¿Deberíamos usarlos?

- ¡No sé! - ¡Es lo que digo!

¡Parece que nadie sabe nada!

Nada de nada.

Con una mierda.

Mi hermana y yo quisimos ingresarla a un hogar.

Es un lugar hermoso. Está muy bien equipado.

No queremos deshacernos de ella.

Baile en la mañana, diálisis por la tarde.

Ella sabe que no queremos abandonarla.

Cuando fuimos, dijo: ¿Quieren deshacerse de mí, perras?

Es cómica.

- Sólo queremos que esté cuidada. - Sí.

Y mis padres murieron,

gracias a Dios.

Mira, yo...

Lo lamento.

Tenemos que llevarnos bien, lo sé.

Y nadie sabe cuánto durará esto.

Todo es muy confuso.

Nadie parece saber qué pasa.

El barco se timonea solo,

y los adultos se teletransportan.

Y la gente... No se puede creer.

¿Qué hay de la gente?

- Adelante. - No te preocupes, tendrás...

- Vamos. Mira... - No, está bien.

Si haremos esto, tendremos que...

- ya sabes... - ¿Qué?

- Hablar. - ¿De nosotros?

Sí. Eso creo. ¿Tú no?

- ¿Quieres que hable? - Supongo. ¿No es necesario?

- Está bien. - ¿Un poco?

Sí, está bien.

Esto pasó ayer, antes de que anunciaran el aislamiento.

Fui al Tesco de la esquina.

Sí, el de la esquina...

Estaba en el Tesco de la esquina,

y estaba totalmente desabastecido.

Arrasado.

Fui a comprar berenjenas para preparar curry...

Curry katsu de berenjena.

Iba a preparar eso.

Es lo único que come Artie.

Y no había ni una berenjena.

Ni un calabacín, ni un tomate, ni una zanahoria.

Vi a la mujer que trabaja ahí y la reconocí, la he visto antes.

Tiene como 50 años, es bajita

y no quiero ser grosero ni nada,

pero la identificas porque tiene nariz grande.

- La conozco. - ¿Sabes quién es?

Sí, es adorable.

Salió por una de esas cortinas plásticas

y, en ese momento,

veo un cajón lleno de berenjenas, había muchísimas.

Genial. Me acerco y le digo: Disculpe, ¿tienen berenjenas?

Y ella dice: No. Y yo digo: ¿Qué?

Ella dice: Ya no hay más, así nomás, no fue muy amable.

Es raro, porque es encantadora.

Como sea, vuelvo y le digo: Disculpe.

Vi que detrás de la cortina de plástico,

hay un cajón lleno de berenjenas.

Y ella dice: Joder, estaba nerviosa...

porque creyó que haría un escándalo.

Y dijo: No puedo darle esas berenjenas.

Pregunté: ¿Por qué no?

Y ella dijo: Mi gerente dice que no se pueden vender.

Yo le dije: Bien, entiendo.

Escuche, la cuestión es que mi hijito es adorable,

pero es un poco raro.

Y ahora lo único que come son berenjenas.

No le pido que vaya

y saque todas la berenjenas, sino que me traiga tres,

así puedo cocinar curry katsu esta noche. Y ella dice,

con voz temblorosa: Señor,

no puedo, porque creemos...

que uno de los chóferes se contagió de coronavirus

y estamos viendo si tocó esos vegetales.

Y creyó que terminaba ahí.

Pero le dije: Le daré diez libras. Y ella dijo: No.

Le dije: Le doy 20. Dijo: No puedo, señor.

Le ofrecí 50 libras por tres berenjenas. Se negó.

Le doy 200 libras ya mismo.

Dijo: De veras no puedo, señor. Mil libras.

¿Qué?

Le daré mil libras en este instante. Las tengo.

Soy empresario y me va muy bien.

Iré al cajero, usaré tres tarjetas. Volveré...

y le daré mil libras, si entra

y me consigue tres berenjenas.

Ella se queda pensando, porque lo necesita.

Debe ganar un poco más del salario mínimo.

Lo necesita. Vive al día. Se queda pensando.

Y hace así,

mira para ver si alguien está escuchando.

Y dice con voz temblorosa: Señor,

me encantaría recibir mil libras, en serio.

Nos vienen muy bien a mi familia y a mí,

pero no puedo darle esas berenjenas,

porque si usted, su hijo u otra persona muere,

¿qué clase de persona sería yo?

La miré, parado ahí

y le dije:

Narigona imbécil.

Fracasada.

¿No entiendes, narigona fracasada e imbécil?

Por eso tienes este empleo de mierda

y yo tengo un Mercedes Benz clase E.

Tiré toda mi compra al suelo y me fui.

¡Dios mío!

- ¡Dios mío! - ¿Qué?

¡Dios mío!

¡Es lo único que él come!

Eres horrible.

- Quería preparar curry katsu... - ¡Eres despreciable!

- Es lo único que él come. - Eres horrible...

Tú querías que habláramos.

No sabía qué saldría de tu maldita boca.

Ahora me siento horrible. Muchas gracias.

- ¿Te sientes horrible? - Sí.

¿Saben qué me desespera?

¿Por qué me despierto de noche con un sudor frío?

Porque solía amarlo.

En serio. ¿Cómo es posible?

Nuestro amor es tan inexplicable para mí, como lo es para ti.

Pero tiene razón, nos amábamos.

Para mí, ella era fantástica.

- Yo lo veía encantador. - Ahora me repugna.

Tienes el mismo encanto que diarrea en un vaso de cerveza.

Claro.

- El aislamiento será difícil. - Será muy difícil.

Dificilísimo.

Noticia de último momento.

Trasladaron al Primer Ministro a terapia intensiva...

con síntomas persistentes de coronavirus.

Ahora que la ciudad en cuarentena está casi silenciosa,

se ve la superluna más brillante y...

grande de 2020, en el cielo nocturno.

Los contagios no se aceleran, y esas son buenas noticias.

No me des más.

Ya me diste.

Qué sinvergüenza.

7.097 muertes por coronavirus en el Reino Unido

¿Champiñones?

Cuéntales de los champiñones. Vamos.

Los champiñones tienen la culpa de todo.

Ella lo cuenta mejor que yo.

Todo es culpa de los champiñones.

De no ser por los champiñones, no seguiríamos juntos.

Lo cuentas mucho mejor. Cuéntales.

Era nuestro tercer año.

Tuvimos un primer año cálido y tierno.

Dicha, amor, armonía.

Y tuvimos un segundo año áspero.

Con sarcasmo y discusiones por cualquier cosa.

Y llegamos al tercer año.

Una caída en picada a la tundra ártica.

¿Lo cuento yo o no?

A esa altura, nos odiábamos.

No queríamos admitirlo, pero ambos sabíamos...

que cada uno por su lado...

planeaba dar todo por terminado.

Recuerdo muy bien una cena,

donde lo veía comer y pensaba...

que era lo peor que había vivido.

¿Qué? No como mal.

No es que comas mal,

es el hecho de que comas.

Verte comer...

hace más evidentes...

los procesos involucrados.

La masticación, desgarrar la carne,

aplastar la comida,

mezclarla con saliva, tragarla

y que caiga a tu estómago lleno de ácido, que la disuelve...

hasta convertirla en un mojón café...

que te saldrá retorcido por el ano.

¿Todo eso piensas al comer?

No, sólo cuando tú comes.

Entonces, no íbamos a seguir juntos.

Y tuvimos una pelea fatal justo antes de mi cumpleaños.

Tremenda. Fue la gota que rebasó el vaso.

Yo, como un estúpido, organicé una sorpresa de cumpleaños.

Ir a recoger champiñones a New Forest.

El maldito New Forest.

No devolvían el depósito, así que...

Te llevan al maldito New Forest...

muy temprano en la mañana

y te obligan a recoger champiñones.

Te muestran cuáles son buenos...

para recoger y cocinar.

- Era muy interesante. - Era muy aburrido.

De haber tenido una buena relación,

habríamos hecho amigos.

La gente era horrible.

Uno o dos me cayeron bien.

¿Y el hombre que hacía...?

Sí. Había que ejecutarlo.

Te enseñaban a recoger champiñones

y también cuáles no recoger.

Y hay un hongo en particular del cual el tipo dijo:

Si comes ese, no te matará,

pero será horrible.

Si comen ese champiñón, tendrán dolor de estómago,

vómito explosivo,

diarrea descomunal y se orinarán encima.

Y ambos pensamos lo mismo:

Me encantaría meter uno en el estofado del otro

- y verlo retorcerse. - Una locura.

Me encantaría recoger ese hongo

y ver al desgraciado tirado en suelo,

cagándose encima y pensando que va a morir.

En realidad, no. No quieres que pase eso.

Pero disfrutas del hecho de que podría pasar.

Sí. Y entonces...

- Pasó. - Sí.

- Me intoxiqué. - En serio. Se intoxicó.

Uno de los dos recogió los hongos equivocados.

Se veían igual que los buenos.

Acabaron en el estofado, que comí yo solo.

Sí, porque cenaste solo.

Porque tú estabas ocupada...

comprando dulce de New Forest.

Sí, para Nathan, tu amigo raro...

que específicamente te lo pidió,

y te enojaste conmigo por hacerlo,

y te fuiste todo enfurruñado...

a cocinarlos para demostrar algo.

Sí. Creí que iba a morir.

- Sí. De veras lo creyó. - El dolor era insoportable.

Creyó que iba a morir.

La sensación de que vas a morir...

- Pero estaba bien. - ¡Casi toqué el arpa!

Sí, casi.

Pero no la tocaste.

El tipo dijo que no eran mortales.

La ambulancia tardó una hora y media en llegar.

Sí, tardó mucho. Fue aterrador.

No le solté la mano.

Sí, me tomó de la mano.

Cuando pasas por algo así,

sientes un pánico aterrador,

la certeza absoluta de que vas a morir.

- Vuelve a repetirlo... - Y la persona que está contigo,

es la última persona a la que verás. Eso te une.

Cuando pasas por algo así, te unes.

Y decidimos volver a intentarlo.

Fue el peor error en la historia de los errores.

Porque en esa tregua breve...

en las praderas soleadas de la estupidez,

decidimos que debíamos tener un hijo.

Nunca tomen decisiones tras haber estado a punto de morir.

O haber creído estar a punto de morir.

El feto no era más grande...

que una bala en la cabeza, antes de que recordáramos...

que no podíamos ni vernos.

Y el resto es historia, pero de mierda.

Esa es la historia de los champiñones.

Ven, Artie.

Pero el aislamiento no fue tan malo.

No.

Pasaron dos semanas, y las estamos tolerando.

- Así es. - No me malinterpreten.

- No fue agradable. - Claro que no.

Aún tenemos que vernos, cruzarnos en las escaleras...

Y todos son muy optimistas.

No me parece nada apropiado.

¿Vieron WhatsApp? Es insoportable.

Twitter, Instagram. No se puede...

Estamos juntos en esto. Vamos a superarlo.

¡Por Dios! Estoy aprendiendo a tocar el banjo.

Hice una bufanda de macramé...

con fideos tirabuzón. Ya basta.

Están pasando muchas cosas, y eso nos ayudó...

a no hablarnos, o enfocarnos o fijarnos en el otro.

Así podemos fingir que el otro...

- No existía. - Estaba en coma o...

Por ejemplo, mi empresa...

me insume mucho tiempo.

- Diles a qué te dedicas. - No empieces.

- No, diles. - No empieces.

Nadie entiende lo que hace.

- Claro que sí. - Yo no lo entiendo.

No es verdad. La gente entiende lo que hago.

- Vamos, diles. - Bueno.

Tengo una consultora boutique.

Nos especializamos en análisis de datos

y en buscar soluciones tecnológicas...

¿Qué?

Para proveedores de marketing de transmisión lineal online,

especialistas en eficiencia de costos.

¿Qué tiene de complicado?

Cuando empezamos a salir

y la gente le preguntaba y él decía todo eso,

yo me inclinaba y decía: Habla de computadoras.

Eso era gracioso hace un siglo.

Pero hubo mucho que hacer.

Gracias a Rishi.

El camarada Rishi.

Sólo digo que el estado intervino.

- Estamos en pandemia. - Préstamos por empleos.

- Estamos en pandemia. - Es decir...

Es la misma plataforma electoral...

de Jeremy Corbyn en las últimas elecciones.

Sí. En las últimas elecciones,

querías introducir medidas...

que hubieran cerrado la economía.

En 2008 no había pandemia, cuando los Bancos...

Nunca estuve de acuerdo con eso. A la mierda 2008.

Es mentira que las empresas grandes no quiebran.

Eso sería socialismo. Que las débiles mueran.

Ahora no te molesta la limosna, ¿no?

¡Son préstamos, mujer!

Mi empresa no es débil. Nunca lo fue.

No, sólo es incomprensible.

Como sea, había mucho que organizar.

Había préstamos, el reembolso por licencia por enfermedad,

la prórroga de IVA, los subsidios.

Fue muy importante para mí,

porque tengo 12 empleados.

- Los despediste. - No los despedí.

Les enviaste emails de despido.

Que rescindí inmediatamente, cuando vino el subsidio.

Cuando el Estado les pagó el sueldo.

Son muy buena gente. Los recontraté a todos.

Sí, con un salario del 80 por ciento.

Así es el subsidio.

- Pero puedes igualarlo. - ¡Si eres un idiota!

Mientras tanto, ella sigue trabajando.

Sí. Trabajo para una fundación llamada PFN.

Somos la versión extremista de Médicos Sin Fronteras.

Ella salva al mundo.

Trabajo con refugiados.

Lo que hace es bueno. Me da orgullo.

- Estoy un poco orgulloso. - Sólo soy coordinadora...

Sí, de toda Europa.

Es muy trabajadora.

No apoyo a los refugiados,

pero los que ella ayuda...

No son distintos.

Algunas historias...

- No son distintos. - Te conmueven.

Esas historias son angustiantes.

¿Cuáles?

¿Cuáles son? ¡No son distintos!

No empecemos.

Han pasado muchas cosas.

Y con la escuela en casa,

de lo que él se ocupa, es muy bueno.

Sí, la colonización portuguesa de...

Macao y el punto de fusión del plomo,

son conocimientos de los que me enorgullezco.

Debo reconocer que es bueno.

Y le sienta mejor a Artie.

No se lleva bien con otros niños.

Sí, pero es adorable.

¿Está ahí? No, es adorable.

Es un niño adorable. En serio.

Es un pequeñito adorable.

La verdad, me diste un gran hijo.

¡No te lo di, imbécil!

Y el tema de mamá me tenía preocupada.

A los dos.

Más allá de todo, la quiero a la viejita.

Ella te odia.

- Me quiere. - Odia tu ideología.

Las ama. Tiene con quien discutir.

Mi mamá es una comunista de raza.

Sí, de la vieja escuela, de la Unión Soviética.

Nunca superó la caída del Muro de Berlín.

Tenía vínculos con la Brigada Iracunda.

No tenía vínculos.

¿Recuerdan la bomba en la Torre de Telecom?

El restaurante giratorio ya no gira, gracias a ella.

Tal vez escondió a dos personas...

que pudieron estar involucradas por unas horas.

Una vez la pesqué leyéndole El Capital...

a Artie en la cuna. La amo.

Es muy independiente.

Tardó una eternidad en aceptar a las cuidadoras.

Está asustada, ¿no?

Las piernas ya no le responden.

Cuando no pueden caminar, se asustan.

Pero todo se va encaminando.

La obligo a hacer Zoom a diario.

Los riñones y la vista. Esta vez fue el cuello.

No hablo de la garganta,

sino de los músculos que sostienen la cabeza. Estaba así.

Le dije: ¿Estás bien? E hizo...

Cuando le dan de comer, hace...

Con una mierda. Da miedo.

Por la tarde va una cuidadora.

- Miriam, ¿no? - Maryama.

Una chica somalí. Le digo Miriam. Le encanta.

- ¡No le gusta! - Es la buena.

- Una de las buenas. - La ves por Zoom.

La veo. Usa una visera casera...

de plástico transparente...

Un folio plástico agarrado con banditas elásticas.

Es Miriam, la buena.

Le pregunté por el equipo de protección, y me dijo...

que no les dieron nada.

Se hacen las túnicas con bolsas de residuos.

¿Qué mierdas pasa?

Maryama no está para nada contenta.

Porque tiene miedo.

Teme por ella, por su familia, por sus clientes.

- Diles cuántos autobuses toma. - Tres.

- ¿Cuántos clientes ese día? - Ocho.

- ¿Qué pasa, joder? - Sí, así que entré en pánico.

Llamé al consejo, al médico.

Llamé a líneas de ayuda,

pero nadie me responde por todo lo que está pasando.

Así que iba a traerla aquí.

- Pero, ¿y si la exponemos? - ¿Alguien debe ir con ella?

- ¿Y quién lo cuida a él? - Sí.

No sabíamos qué hacer.

Hay un virus asesino,

y tú estás cómoda, mientras tu mamá...

Y pensé: ¿Es el fin? ¿Mi mamá morirá?

¿Mi madre morirá ahora? Estábamos muertos de miedo.

Pero su hermana apareció de la nada

y resolvió todo.

- Estuvo fantástica. - De la nada.

Es raro, porque ella no...

Por lo general, es un poco...

- ¿Egoísta? - No egoísta.

- Quiere ser comediante. - No es comedia.

Más bien es actuación.

Que diga un jodido chiste, y tal vez se rían.

Pero hay que reconocer que nos salvó.

Sí. La convenció de ir a un hogar.

A ese hogar de ancianos.

Sí. La convenció de ir al hogar.

Es un lugar hermoso. Es fantástico.

No sabemos cómo lo hizo, pero...

La convenció de ir a ese hogar hermoso,

y la aceptaron.

- Qué alivio. - Sí, fue increíble.

Ya sé. De la noche a la mañana.

Enseguida.

Estará a salvo ahí, ¿no?

¿En ese lugar? Sí, claro.

11 de mayo de 2020

Que te mejores pronto, abuela.

32.065 muertes por coronavirus en el Reino Unido

Esta tarde coseché espárragos.

Nunca lo había hecho.

No debí hacerlo ahora, porque los planté hace pocos meses.

Y los espárragos deben crecer tres años...

para asentarse, si no, se mueren.

Eso dice Google.

Pero no pude aguantar.

Los cultivé con mis propias manos.

No soy adepto a la horticultura.

No es eso.

Pero este año, con todo lo que pasa,

los compré...

a principios de febrero.

No sé por qué.

Sólo lo hice.

Fue cuando se empezó a saber de esto...

en el remoto país de China,

en un pequeño lugar del que nunca habíamos oído.

Y estas enfermedades suceden de vez en cuando, ¿no?

Como la gripe aviar, el ébola, el SARS.

No digo que supiera que esto iba a pasar,

no digo que pensaba que sería...

un tipo en un refugio nuclear como Grizzly Adams.

Hablo de plantar algunos vegetales.

Todos los años lo pensaba, pero nunca lo hacía.

Como aprender los nombres de los árboles o leer a Charles Dickens.

Te hace mejor persona, pero nadie lo hace.

Pero este año, con todo lo que pasa,

me dediqué a hacerlo.

Y ahora planto vegetales. Tengo de todo.

Tengo zanahorias, calabacines, tomates, pepinos.

Tengo rábanos, una cosa de Venezuela...

que no sé bien qué es.

Y espárragos, claro.

Esta noche...

recibimos una llamada...

después de que anunciaran el final del aislamiento.

Era Jonathan.

Es el enfermero de terapia intensiva en el Hospital.

Es un tipo fenomenal, es un amor.

No puedo hablar más que maravillas de Jonathan.

Es el enfermero principal de terapia intensiva...

que cuida a mi suegra, porque el Covid...

arrasó con el hogar de ancianos.

Hubo muchos muertos y muchos hospitalizados.

A mi suegra la internaron,

la intubaron y está en coma, con respirador.

Y Jonathan nos llama todos los días,

para contarnos todo.

Su temperatura, su frecuencia cardíaca,

que maldito médico la atiende,

cuándo la giran para que pueda respirar.

Y cuando tiene un momento,

que no suele pasar, se los aseguro,

le habla

o le pone el teléfono para que nosotros le hablemos.

Jonathan es un tipo fenomenal. Es un amor.

No puedo culpar a Jonathan, no.

Cuando nos llamó hoy,

fue la llamada...

que temíamos.

Uno de los dos...

puede venir 15 minutos a despedirse.

Atendió ella. Eran cerca de las 6:30.

La vi hablar por teléfono y asentir con la cabeza.

Jonathan, del otro lado, fue maravilloso.

Colgó y me dijo con frialdad...

que era el momento.

Que Jonathan dijo que uno de los dos...

podía ir 15 minutos a despedirse

y que teníamos suerte, porque...

en la mayoría de los lugares no te lo permiten.

Tenía que ir allá a las 8:45.

Lo dijo así como así, con mucha frialdad.

Pero sé que, por dentro,

su corazón...

se estrujaba...

así de fuerte.

Así de fuerte.

Como iría a las 8:45, pensé: Hay tiempo.

Voy a cosechar esos espárragos.

Y eso hice. Los corté, los herví,

les puse sal y pimienta, hice salsa holandesa.

No es fácil de hacer, pero es sabrosa.

Y nos sentamos juntos...

a comer los espárragos.

Ella dijo que fue hermoso.

Creo que ayudó...

a olvidarse de...

Pero hay algo...

que no dejo de pensar mientras estoy aquí sentado esperando.

Si había indicios...

a principios de febrero,

como para que comprara plantas de espárragos por la Internet...

¿Y quién mierdas soy yo?

Pero si había indicios de que esto pasaría,

¿por qué los que gobiernan este país...?

¿Cómo es posible que los que gobiernan este país...?

¿Cómo es posible que los que gobiernan este país...?

¿Qué haces?

Anoto la temperatura en la planilla.

¿Por qué? Es decir...

¿Acaso importa ahora?

No, supongo que no.

¿Qué haces? No.

Me parece que un abrazo...

No, tengo que aislarme.

- ¿Aquí? - Sí.

¿No te parece?

No sé.

¿Cómo fue?

Estaba inconsciente.

El Hospital era raro. Estaba muy vacío...

en lugares que suelen estar llenos y...

Pero se notaba que, adentro, todos...

- Jonathan fue fantástico. - Jonathan es fantástico.

Sí.

Me dijo todo lo que iba a pasar.

Dijo que había ido la doctora

y que creía que pasaría en la madrugada.

Pero dijo que no me preocupara, que...

él estaría en el turno de la noche

y que iba a estar ahí cuando pasara.

Dijo que eso hacen los enfermeros,

tratan de que la gente no muera sola.

Sí.

Y me mostró cómo ponerme el equipo de protección.

Para estar cómoda.

Y me hizo entrar.

Me dio 15 minutos.

Pasé los primeros diez hablando del tránsito.

¿Por qué?

Porque no hay nada de tránsito.

Sí. Y después,

pasados los diez minutos, me dijo: Dile que la amas...

Y lo hice.

Empecé a decirle de todo.

¿Qué le dijiste?

Que la amaba,

que estaba orgullosa de ella

y que le agradecía por ser como era

y por todo lo que hizo por mí.

Que lamentaba no haberlo dicho...

cuando podía oírme.

Y que la amaba tanto,

que ya estaba sufriendo por no tenerla en mi vida,

y que me preocupaba que ese dolor nunca se fuera.

- No. - ¿No crees que...?

Claro.

Y le dije que Jonathan me dijo que no me preocupara.

Le dije que había hablado con él

y me había prometido que, llegado el momento, él estaría ahí.

Le dije que me prometió que la tomaría de la mano...

cuando partiera. Eso le dije.

Tengo que ingresar la temperatura.

Hazlo. Sí.

Pero no tiene sentido, ¿verdad?

No.

Si te hace sentir mejor, nunca tuvo sentido...

Si no tiene sentido...

Le dijiste cosas hermosas.

- ¿En serio? - Sí.

- Creo que no. - Claro que sí.

Bueno.

Bien.

Porque venía para casa

y Jonathan llamó para decir que era el momento.

Espera. No.

- Sí. - ¿No iba a ser de madrugada?

Sí, pero había empeorado, así que pasaría en ese momento.

- ¡Por Dios! - Ya sé.

Y estaba sola.

No, tenía a Jonathan.

- No. - Creí que él iba a...

No tenía a Jonathan.

Porque había otro paciente muriendo al mismo tiempo,

y esa persona no tenía a nadie...

Dijo que al menos mi mamá me tenía a mí por videollamada.

¡Dios mío!

Le rogué que no...

Le rogué que no se fuera.

Le dije: Por favor, no dejes a mamá morir sola.

Y él dijo: Lo siento.

Y yo dije...

Le pedí por favor. Y él dijo que lamentaba tener que elegir.

Y eso hizo. Tuvo que elegir.

Lo hizo.

Así que dejó su teléfono contra la baranda de la cama.

Y me quedé en un costado de la ruta,

con la videollamada.

Me quedé ahí sentada viendo morir a mi madre

y escuchando a Jonathan al otro lado de la cortina...

decirle a un hombre que ni siquiera sabía que estaba ahí...

que no iba a abandonarlo.

Así que sí, mi mamá murió sola.

2 de diciembre de 2020

El Reino Unido es el primer país europeo en aprobar la vacuna Pfizer

En el invierno sombrío

Gime el viento helado

La Tierra es dura como hierro

59.699 muertes por coronavirus en el Reino Unido

Agua como roca

Cae la nieve Nieva sobre nieve

Nieva sobre nieve

En el invierno sombrío

Hace mucho tiempo

Nuestro Dios, el Cielo no puede tenerlo

Ni la tierra sostener

Bien.

Nos estuvimos acostando.

- Estuvimos... - Lo que es...

A decir verdad, nos sorprende tanto como a ustedes.

- No lo vimos venir. - Para nada.

- Fue inesperado. - No lo creí posible.

Si fuera el último hombre en la Tierra, prefiero el celibato.

Nos estuvimos acostando y...

- Sí, fue bastante... - Sí, fue...

¿Cómo fue?

Fue bueno.

- Sí, fue bueno. - Muy bueno, totalmente inesperado.

Pero siempre fue bueno, desde siempre.

- Desde siempre, sí. - No es que fuéramos...

No es que seamos expertos en coger...

No es sexo maratónico, ni nada...

- ¿Quién tiene tiempo para eso? - Pero teníamos lo nuestro...

- Sí. - Hace unos años.

Era divertido y excitante.

Éramos bastante compatibles.

Ambos somos muy...

- Creo que somos confiables. - Rápidos.

Sí, rápidos.

Los dos somos rápidos para el sexo.

- Pero eso no es malo. - No iba a decir...

Sabemos lo que queremos, no damos vueltas.

Vamos directo a los hechos.

Nada de sexo tántrico,

Paul Weller... ¿Entiendes?

Pero tampoco es todo mecánico.

No.

No. No es precoz...

- ¿Lo es? - No.

Los dos llegamos adonde queremos con...

- Tiempo de sobra. - Prontitud. Sí.

No hace falta decir que es algo totalmente inesperado.

Creemos saber por qué pasa,

pero igual no tiene sentido.

- No. - En realidad, no.

Si se los contamos,

no van a entenderlo, pero aquí va.

Todo empezó al final del primer aislamiento.

Fue la noche del funeral de mamá.

Fue un día raro. Los funerales...

Enterré a mis padres,

hay que organizar muchas cosas.

Vienen extraños a darte el pésame,

flores, cantos, comida, elegir el ataúd, los adornos.

Todo parecería ser irritante,

pero es maravilloso...

porque te hace olvidar...

lo que has perdido.

Recuerdo el funeral de mi papá.

Había un tipo alto que olía a tabaco y plomo.

Se me acercó y me dijo...

Me tomó la mano, con sus puños enormes y me dijo:

Ese hombre era un personaje.

Cuando se fue, se acabó la diversión.

Lo quería mucho.

Creo que esas cosas...

Te enseñan que nunca conociste a la persona...

a la que creías conocer bien,

y eso te distrae.

Nada de eso pasa en un funeral con Covid.

En nuestro funeral con Covid hubo cinco personas.

No pides comida para cinco personas.

Eliges el ataúd por Internet: Ese, con esas manijas.

En un funeral con Covid no vienen extraños.

Nadie te envía flores.

¿Vas a lavarlas antes de entrarlas?

Nadie canta en un funeral con Covid...

Ningún extraño te agarra la mano,

te mira a los ojos y te dice que tu padre es...

Espera, escucha...

- ¿Puedo decir algo? - Sí.

No me mires raro, ni...

No sé qué vas a decir.

Me encantó ese funeral.

Sé que no debería decir eso, porque para otras personas...

es muy doloroso...

Es agonizante, no poder tener el funeral que quieres,

pero, para mí...

Para mí fue...

lo mejor.

No había...

que preocuparse por la comida,

nadie golpeaba a la puerta, ni venía a meterse,

no te obsesionas con lo que dice el ataúd...

de la persona a la que entierras,

nadie canta.

Sólo están tú y la persona que enterrarás. Y...

Nada te distrae de lo que pierdes, y eso me encantó.

Me encantó ese funeral.

A mí...

A mí también me encantó.

- ¿En serio? - Sí.

Entonces, ¿por qué estabas tan...?

Porque tú estabas...

Sí, pero...

Me encantó.

No me encantó. Mi mamá murió, pero...

Claro. Te diré algo, ese tipo alto que olía a tabaco...

que me habló de mi papá,

me arruinó el año.

No tenía por qué saber...

que el tipo que fue un imbécil durante décadas,

era un maldito comediante.

No pude decir nada, porque...

No puedes. No puedes estar feliz por un funeral con Covid.

Cuando volvimos a casa,

nos pusimos a hablar de Artie y...

Joder. Artie estaba...

- Estaba afligido. - Porque quería ver el cuerpo.

- Porque amaba a su abuela. - Quería tocarla.

¿Y qué? Yo también, es normal.

Quería saborearla.

No lo digas como si fuera caníbal...

No quería comerla. Quería ver si un cadáver...

- ¿Qué? - Sabe como alguien vivo.

Eso es normal, ¿no?

Totalmente normal. Es un niño curioso.

Tuvimos el funeral, volvimos a casa,

hablamos de Arthur, preparamos té,

comimos un poco de queso,

y de repente, tuvimos...

- contacto sexual. - ¿Les contamos cómo fue?

- No tenemos que... - No. Está bien.

Basta decir que uno de los dos tuvo un orgasmo.

- No es necesario. ¿Por qué? - Pensé que...

¿Por qué dijiste eso?

Me pareció importante.

Fue eso. Un desahogo.

Fue consecuencia de ese día. No volveríamos a hacerlo.

Listo, se acabó. ¿Qué hay en la tele?

Vino la vida después del aislamiento...

y lo olvidamos por completo.

Todo empezó a cambiar, podías ver gente, salir a comer...

- Te alentaban a hacerlo. - Igual no nos acostábamos.

- No. - Ni siquiera una vez.

Artie volvió a la escuela. Después no, porque un niño tuvo Covid.

Después volvió, después no,

parecía un yo-yo, para ser sincero.

Pero teníamos espacio para hacerlo, si queríamos.

- Y no lo hicimos, ¿verdad? - No. Estaba ocupada trabajando.

Sí, llegó el verano, después el otoño.

Y la gente parecía olvidar...

que vivimos en un país que se mantuvo...

atado con alambre,

y quienes no podían trabajar desde casa,

gente con empleos y salarios de mierda,

tenían que cuidarnos a nosotros.

¡Cuidado, camarada!

Que te jodan. El mundo aún es cruel.

Que al menos se les caiga una idea, no sean tan chatos.

Ahí está.

Durante todo eso, no consideramos acostarnos.

Ni siquiera cuando empezó el aislamiento para salvar la Navidad.

- Aún no lo hacíamos, ¿no? - No, ni locos.

No. Y anunciaron que descubrieron la vacuna.

Y empezamos a coger como adolescentes.

Sinceramente, no sé por qué.

¿Fue por el anuncio? ¿Es un fenómeno del aislamiento?

¿A otros les pasa lo mismo?

Tal vez porque la vacuna mejorará todo.

- Para ti, tal vez. - ¿Qué quieres decir?

No vacunarán a los refugiados.

Ya empezamos con el sermoneo.

Los países ricos la acapararán.

¡Miren! Una buena persona.

¡Que te jodan! No se lucra con la vida y la muerte.

Se lucra con todo.

No digas lucrar como si fuera algo malo.

La vacuna la fabricaron con dinero.

Tú te vacunarás...

mucho antes que alguien de Sierra Leona,

¿y qué mierda haces tú?

Correría mañana a comprarla, si pudiera.

Irías con la maldita billetera...

Sí, sin dudarlo.

Iría dos, tres veces, una vez por fin de semana.

- ¿Por qué me acuesto contigo? - No sé, esa es la cuestión.

Esta mañana lo hicimos en la cocina.

Sobre el lavavajillas. Impensado.

- ¿Por qué...? - ¿Qué dices?

Es demasiada información.

Mierda. Sí. Perdón.

- No necesitan saber los detalles. - Sí, los pormenores.

- ¿Qué...? - Perdón.

¿Qué edad tienes?

- ¿Qué edad tienes? - Qué mierda...

No significa que, de repente...

- ¡No! - Estemos enamorados...

- No. Claro que no. - Ni nada de eso.

Joder, no. Es algo físico, ¿no?

Es físico. Es contractual.

- Sí. ¿Verdad? - Sí.

No es que de repente estemos...

- ¡No! Por Dios. - Enamorados o...

- o embobados... - No.

Tomados de la mano, peinándonos el vello púbico y cogiendo...

Aún me da náuseas.

El sólo verla hace que quiera matarme.

No quiero...

¿Verdad?

Creo que la verdad es...

que aún me cuesta superar la muerte de mi mamá,

y tal vez la vacuna disparó algo.

Pensar que si se la hubieran dado, ella...

Y me parece injusto, una estupidez...

Este contacto físico entre ambos,

creo que ayudó.

Sí.

Sí, a mí también.

- ¿En serio? - Sí, eso creo.

Creo que el sexo ayudó.

Sí, el sexo, pero...

No es sólo sexo, es el contacto...

No, sí. El contacto.

Y, para ser sincero, para mí, también el sexo.

No sólo estoy ansiosa por la vacuna.

Me cuesta mucho admitirlo,

pero estoy furiosa con mi hermana.

Creo que de algún modo, me calmó.

Ella se siente pésimo.

Yo debería sentir lástima por ella, pero estoy muy enojada.

- Creo que me relaja un poco. - Y me odio por sentirme así.

- Pero, para ser sincera... - Es una descarga.

- ¿Qué? - ¿Qué?

- ¿Qué dijiste? - No, sólo estaba...

- ¡Por Dios! ¿Una descarga? - Era un chiste.

- ¡No hagas chistes! - Perdón.

- ¿Qué te pasa? - Te pedí perdón.

- ¡Siempre haces lo mismo! - Perdón.

- Cuando pensaba que... - No hago lo mismo.

- Cuando pensaba... - ¿Cuando pensabas qué?

Sólo...

No te vayas.

¡No te vayas!

Le pegó duro.

Sé que no parece, pero,

por dentro,

sufre mucho el duelo.

23 de febrero de 2021

669.105 vacunados en el Reino Unido

121.305 muertes por coronavirus en el Reino Unido

No puedo evitar pensar que mi madre no murió, la asesinaron.

El problema es que la gente no entiende la palabra exponencial.

Creen que significa mucho o muy rápido.

La vemos en la tele, en películas malas de ciencia ficción.

La masa alienígena crece exponencialmente,

y uno cree que eso es mucho.

Pero hay que entender...

La matemática del crecimiento exponencial.

Bien, si ustedes...

Empecemos con uno y lo duplicamos cada tres días.

Lo duplican cada tres días.

Al final de la semana, tendrán cuatro.

Uno se convierte en cuatro en una semana.

Y al final de la segunda semana, son 16.

Al final de la tercera semana, 128.

Y cuando te acercas al mes, 512.

Eso sólo después de cuatro semanas.

Es mucho más que uno,

pero no tanto.

Pero si sigues,

a la quinta semana son 2048.

A la sexta, 8192.

A la séptima...

A la séptima hay 65.536.

A la octava, 262.144.

Y si sigues una semana más, bastante cerca...

de dos meses calendarios, desde cuando todo empezó,

tendrás 1.048.576.

La diferencia entre el comienzo

y el final de la primera semana, es cuatro.

Y la diferencia entre el comienzo

y el final de la novena semana...

es 786.432.

En la misma cantidad de días,

números totalmente distintos.

Esto no representa el coronavirus.

No es lo que pasó en realidad.

No llegamos a nueve semanas, antes del primer aislamiento.

Una sola persona no lo trajo al país.

Hubo como 1.300 pacientes cero.

Y esto no considera los esfuerzos...

anteriores de luchar contra el virus,

el rastreo y testeo, el cambio de hábitos.

Lo que pasó...

es mucho más complejo que lo que acabo de hacer.

Lo que hice fue...

mostrar qué significa exponencial.

Y no significa rápidamente.

Lo que significa es...

Significa que el tiempo importa.

Si nos hubiéramos aislado una semana antes,

sólo una semana, se habrían salvado 20.000 vidas.

Me parece que no entendieron la palabra exponencial.

Pero yo se las expliqué...

en un minuto, 34 segundos.

Y la entendieron, ¿no?

No es tan difícil, ¿verdad?

En enero de 2020,

la Care Provider Alliance...

contactó al Departamento de Salud y Asistencia Social y les dijo:

¿Qué hacemos con el nuevo coronavirus?

Y les dijeron: Nada. No hagan nada distinto.

Los llamaron una semana después para preguntar qué hacer.

¿Deberíamos autoaislarnos?

¿Deberíamos restringir visitas de familiares y amigos?

¿Deberíamos usar tapabocas?

Y este vez, no les dijeron: Nada. Esta vez les dijeron...

Esta vez no les dijeron nada.

No les dijeron nada de nada.

Y un mes después...

les dieron pautas.

Estamos a fines de febrero,

y la pauta que les dieron fue: No hay que usar tapabocas

y es muy poco probable que la gente...

de los asilos, se contagie.

Voy a repetir eso.

Voy a repetir el consejo...

del Departamento de Salud y Asistencia Social:

Es poco probable que la gente...

de los asilos, se contagie.

Pueden buscarlo.

Aún están los enlaces.

Y fue una semana antes, de que el Primer Ministro...

se diera la mano con pacientes con coronavirus.

Y el Imperial College recomienda que si no se lo controla,

el virus podría matar a medio millón...

de personas. Y el Gobierno dijo:

Con una mierda, ¿en serio?

Joder.

Y cundió el pánico.

El sistema de salud colapsará, seremos como Italia...

Dios no permita que seamos Italia.

Y los Ministros ordenan que vacíen 15.000 camas de Hospitales,

y a los Hospitales les dijeron que no tardaran más de tres horas.

Sacaron a los pacientes de los Hospitales, los tiraron en asilos

y no los testearon porque... Otra vez voy a citar:

Los que tienen Covid estarán bien cuidados en los asilos.

Y mientras...

Mientras el sistema de salud...

Mientras se debatía acaloradamente la carga del sistema de salud,

y mientras no había...

No había suficiente equipo de protección,

mientras se discutía todo eso,

los asilos recibían migajas, mientras los precios aumentaban.

Y algunas autoridades locales amenazaron con retener fondos...

a los asilos, si no aceptaban pacientes...

confirmados de coronavirus.

Los enviaban a esos lugares como en una guerra biológica.

Eran un riesgo enorme.

En el primer aislamiento, se dice que el 40% de las personas...

que murieron de coronavirus, eran de asilos. El 40 por ciento.

Como verán, no puedo evitar pensar que mi madre fue asesinada.

No por un auto, un arma, un cuchillo

o un bate de criquet, ni siquiera por el virus.

Fue asesinada por la estupidez.

Fue asesinada por la maldita ignorancia. Fue asesinada por...

Por alguien que vio lo que se venía...

a la velocidad de un tren de carga...

y dijo: Sigamos, ¿sí?

Aguantemos con entereza,

seamos firmes. Sigamos adelante.

Y mi madre...

Mi mamá...

Creo que...

Creo que es suficiente.

¿Quieres...?

¿Verdad? ¿Ya dijiste todo...?

¿Recuerdas cuándo iba a ser el aislamiento?

Íbamos a aislarnos y no lo hicimos.

Después vinieron y dijeron:

No vayan a Clubes o bares,

o a restaurantes,

salvo que tengan muchas ganas de hacerlo.

Luego, España y Francia,

Lituania y Malasia empezaron a cerrar.

Sí.

¿Es...?

¿Es todo?

¿Es todo?

No quise ser grosero. Lo pregunté en serio.

Si quieres decir más, tienes derecho a decirlo.

Sí. Perdón, no.

No, eso es todo.

¿Estás bien?

No lo creo.

Bueno...

Siento que algo cambió en mí, que me hundo en la oscuridad...

Tengo mucha angustia.

Claro. Con una mierda.

¿Y si pensamos en algo positivo?

- ¿Positivo? - Sí.

¿Y si nos vamos pensando en algo positivo?

- ¿Qué hay de positivo? - No sé.

- Arthur. ¿Y Arthur? - Bien. ¿Qué pasa con él?

El otro día dijo algo muy interesante.

Es muy inteligente.

Es la teoría de la evolución: Los humanos como presa.

Sé que suena raro, pero síganme la corriente.

Es una teoría de la evolución, que afirma...

que había homínidos primitivos,

que eran como el gran cazador,

y que nosotros fuimos las presas que ayudaron a nuestro desarrollo.

Arthur decía que eso sigue pasando hoy.

Decía que, en Tanzania los leones comen 50 personas al año.

Y que en una aldea,

un leopardo se para así sobre la hierba crecida

y cuando los aldeanos van a perseguirlo,

lo rodean por atrás,

y se come a los bebés que dejaron.

- Qué sombrío. - Pensaba eso mientras lo decía.

- Mejor otra cosa. - Sí.

- ¿Se te ocurre algo? - ¿A mí?

El Brexit, que pasó...

Mejor no hablemos de eso.

O sólo...

- Tu empresa. - Mi empresa se fundió.

Estabas contento.

No digas eso delante de... Tuve que despedir gente.

No quise decir...

No estoy contento. Despedí gente,

perdí mi trabajo y no tengo ingresos.

No estoy contento. Soy optimista.

Quise decir eso mismo.

Quise decir optimista.

- Tal vez sea una idea estúpida... - Claro que no.

- Tal vez. - No, es buena.

- Me gusta. - ¿En serio?

Sí.

Maryama.

La cuidadora de mamá sigue trabajando.

- ¿Eso es positivo? - El coronavirus aún no la mató.

Creo que no les contamos que se contagió.

Mierda. Sí, le pegó muy fuerte.

Pero no murió de eso, lo que es positivo. ¡Qué mierda!

- Intento... - Tendremos que esforzarnos más...

- Fue idea tuya. Piensa en... - ¿Y si nos casamos?

- ¿Qué? - Ya sabes, deberíamos...

Joder.

Joder,

casémonos entonces.

¿Me estás proponiendo matrimonio?

Sí.

- De hecho, sí. - Bien.

¿Y tu propuesta es:

Joder, casémonos entonces?

Sé que no es muy poético.

¿Me estás pidiendo que diga algo positivo?

No.

No.

No.

Claro que no.

Tal vez un poquito. No sé.

La cuestión es que pasamos por todo esto.

Y los dos, tú y yo,

seguimos aquí.

Vaya.

Eso es lo más romántico que me han dicho.

- ¿Lo oíste en una canción? - Estuve pensando mucho en eso.

Y creo que no sé cómo, pero de algún modo...

- Es probable que te ame. - ¿Es probable?

Te amo. Con una mierda, te amo.

Y sé que no tiene sentido,

porque también te odio.

O pasé mucho tiempo odiándote, pero creo que ya no.

Creo que es posible...

que exista amor más allá del odio.

Y no mucha gente lo experimenta.

Es algo muy raro.

Es singular.

Es algo muy exclusivo

y muy hermoso.

Sí, creo que deberíamos...

casarnos, joder.

Estaba pensando que...

Pensaba en mi salud mental,

porque tengo mucho enojo, mucho odio y...

- No, porque el momento... - Entiendo perfectamente.

- Pero si fuéramos a... - No te preocupes.

Si vamos a olvidar que...

Si fuéramos a hacerlo,

tendríamos que apoyarnos...

en la plena sinceridad.

Totalmente.

¿Qué quieres decir?

Bueno.

Claro.

Fui yo.

Los hongos.

Recogí esos hongos y creo que sabía lo que hacía.

Sabía lo que hacía, fue para lastimarte.

Y me quedé contigo, porque te intoxicaste.

Y luego vino Arthur y...

Quedamos atrapados...

juntos.

Lo sé.

¿Qué?

Lo sé.

- ¿Sabes que recogí los hongos? - No.

Sé que crees haberlos recogido, pero no lo hiciste,

porque yo los recogí.

Estabas tan insoportable...

que vi los hongos y pensé:

Me pregunto cómo sería...

meterlos en el estofado y verla...

Conoces el resto, ya lo contaste.

Pero los comiste tú.

Sí, olvidé que los había recogido.

Bueno.

- Ibas a envenenarme. - Sí.

- Tú ibas a envenenarme. - No, sólo fantaseaba con eso.

- ¿Qué diferencia hay? - ¡El envenenamiento!

Fui yo el que se envenenó.

Y no digamos envenenar.

No te mata, te hace sufrir, un poco.

¿Querías hacerme sufrir?

Sí.

¿Por qué?

¿Por qué crees?

Andas diciendo: Soy una buena persona.

Miren lo buena que soy, miren lo que hago por el prójimo.

Pero conmigo eres horrible todos los días.

Tú eres igual conmigo.

Pero nunca te desprecié.

A veces te odio, pero nunca te desprecié.

No es justo.

¿Qué cosa?

Dijiste que fuéramos sinceros.

Siempre has sido condescendiente conmigo.

No eres una buena persona. Necesitas que te vean como buena.

Todos estos años creíste que me habías envenenado...

porque eres capaz de hacerme eso y más.

Al menos yo sé cuando soy una mierda,

pero tú te crees tan superior, que ni siquiera hueles tu podredumbre.

Mira, bien...

Creo que me excedí, pero no olvidemos...

que te propuse matrimonio.

¿Verdad?

23 de marzo de 2021

Un año desde el primer aislamiento

126.284 muertes por coronavirus en el Reino Unido

2.532.839 vacunados en el Reino Unido

¿Recuerdan a Nathan?

¿El loco del dulce de New Forest?

Nathan se especializa en que otros...

hagan cosas por él. Por ejemplo, el dulce.

Y lo que hace ahora...

es conseguirte vacunas, cuando aún no es tu turno.

Te lleva justo antes del cierre

y pregunta si quedaron algunas vacunas

y que no las arrojen a la basura,

pide que se las den.

Siempre le responden con un no rotundo.

A propósito, no es el único que hace esto,

hay muchos que intentan vacunarse, antes de su turno.

Pero Nathan tiene un arma secreta.

Sabe que un minuto antes del cierre...

quedan vacunas.

¿Qué profesional de la salud quiere tirarlas?

Salen y las dan igual,

pero cuando ven...

que hay diez personas sentadas esperando dos vacunas,

probablemente pregunten algo como:

¿Alguno trabaja con personas de riesgo?

Pasa un segundo y nadie dice nada,

porque ninguno de esos imbéciles lo hace.

Los verdaderos cuidadores se vacunan en otra parte.

Y pasa otro segundo, y esas diez personas piensan rápido.

Pasa un tercer segundo,

y los más listos y los más despreciables...

se dan cuenta de que con una mentira...

conseguirán la vacuna.

Para cuando llega el cuarto segundo,

muchos levantan la mano,

Yo trabajo, no, yo lo hago, no, yo trabajo.

Eso es lo que hace Nathan.

Te dice esto. Dice: Apenas hagan esa pregunta,

levanta la mano y miente descaradamente,

entra al lugar y obtén lo que fuiste a buscar.

No es ilegal,

pero es muy turbio. Y...

Cuando supe que ella habló con Nathan...

Las cosas entre nosotros...

no están bien desde la confesión de los champiñones.

Todo este mes, ella...

Su trabajo...

Siempre trabaja horas extras. Y siempre le digo:

Tienen que pagarte, no hagas beneficencia.

Es curioso, porque trabaja en una fundación.

Y siempre se queda hasta las siete, ocho, nueve de la noche.

Pero ahora, se hacen las cinco y termina el Zoom.

No importa que esté a mitad de una reunión.

O a mitad de una oración, lo acaba ahí.

No le devuelve las llamadas a su hermana.

Cuando le pregunté por qué, dijo:

No desperdiciaré mi vida por los demás.

Ni siquiera pelea conmigo. Se va de la habitación.

Sólo tiene tiempo para Artie.

Y aun así, a veces, veo que lo mira,

cuando juega con él, y sé que está pensando:

Todos estos años...

¿Vas a subir, hijo?

Todo eso me molesta.

Eso y que mi empresa se haya fundido.

Solía pensar que si te quedabas sin empleo,

después te recuperabas.

Te caes y te levantas.

Pero parece que no puedo levantarme, ¿entienden?

Me como las uñas.

No dejo de pedir fruta por la Internet.

Ayer lloré en la bañera.

En la bañera.

Nunca lloro, pero ¿en la bañera?

Es patético.

Así que podría decirse...

que estoy hecho un desastre.

Ella fue con Nathan a conseguir lo que ya saben,

así que pensé en distraerme y mantenerme ocupado.

Por eso preparo curry katsu de berenjena.

Conseguí todos los ingredientes en el mismo Tesco de antes.

Creo que no había ido desde el primer aislamiento.

Ahora es muy distinto.

Hay sanitizante de manos, todos usan tapabocas.

La última vez que fui, estaba vacío.

Era como una película apocalíptica.

Pero ahora estaba lleno de productos frescos...

Como si todo fuera normal.

Y los clientes caminan, como si les importara una mierda.

Había un tipo... Dios mío, qué imbécil.

Veintipico,

con ropa deportiva, auriculares,

una canasta de compras y sin tapabocas.

Miré a mi alrededor, y nadie lo detuvo.

A ese tipo no le importaba una mierda.

Estaba en la sección de panadería,

todos los panes delante de él, y había una mujer abajo,

con uniforme, que estaba acomodando pan árabe.

Y él estaba encima de ella, así.

Lo miré y pensé: Estás demasiado cerca.

¿Qué mierdas te pasa? ¿No entiendes?

A ella no le queda más opción que estar ahí.

Y este tipo dice...

Me llevaré el pan de nueces.

Tiene que conseguirlo, ¿no?

Probablemente muera, si no lo compra.

Y hace esto. Se inclina.

De este modo...

Con una mierda, de este modo, muy cerca de ella, que estaba ahí.

Dios mío, ¿qué es esto?

Ella puede sentirlo,

porque así de cerca en época normal, casi roza lo inapropiado.

Pero en esta época, sin tapabocas...

Con una mierda.

El tipo se acerca, tiene la cara ahí.

Saca una pan de nuez,

lo aprieta y piensa: No, ese no.

Lo devuelve y busca otro. Ella está ahí, respirando. Lo saca

y piensa: Sí, hermoso. Y se va.

Yo estoy muy enojado, furioso.

Estoy tan harto...

que tengo que decirle algo a esa mujer. Y era ella.

La mujer a la que le grité, a la que humillé.

Tenía tapabocas, pero se notaba que era ella.

Y me reconoce.

Y dice: ¿Puedo ayudarlo, señor?

Y no digo nada,

hasta que al final digo:

Perdón.

Lo lamento mucho.

Y ella dice: ¿Por qué, señor?

Y no puedo decirlo, ¿verdad?

En vez de eso, digo: Gracias por esto.

Por todo lo que hace, por hacer que sigamos adelante.

Por arriesgarse y por ser como es.

Y ella dice: ¿Qué soy, señor?

Y yo le digo:

Es una heroína.

Y ella dice: Soy alguien que necesita trabajar.

A esa altura, estaba llorando por dentro.

Quería darle algo, así que le dije:

Todo será distinto.

Y ella dijo: ¿Qué será distinto? Le digo: El mundo.

La gente como usted será valorada.

Nada volverá a ser como antes, no valoraremos lo que no importa,

como los ejecutivos, las revistas o los influyentes,

gente cuyo trabajo no importa.

Y ella dijo: ¿Gente como usted, señor?

Sí, gente como yo.

Todo cambiará.

Lo recordaremos.

Ella dijo: No, se olvidarán. Y el mundo no cambiará.

Y no dije nada, porque creo que tiene razón.

Sé que tiene razón.

Dijo: ¿Lo ayudo con algo más, señor?

Y quise decir algo que importara.

Quise decir algo que importara

y quise decírselo en ese momento,

pero lo único que me importa en la vida, ya no está.

Así que sacudí la cabeza. Y ella volvió a acomodar el pan árabe

y a salvarnos la vida en silencio, por el salario mínimo...

Gracias NHS

No soy una mala persona.

Lo sé.

- Exageré cuando lo dije. - Todo el tiempo.

No soy una mala persona todo el tiempo.

Pero, a veces, lo soy.

Y tú no eres una buena persona.

La mayor parte del tiempo,

para nada.

Pero, a veces, lo eres.

Gracias, supongo.

Necesito hacer...

Estuve pensando mucho en esto, y necesito hacer...

La gente dice: Cuando volvamos a la normalidad.

Pronto volveremos a la normalidad.

No quiero volver a la normalidad. En serio.

¿Qué tenía de bueno lo que pasaba antes?

Nos matábamos. Nosotros...

Todos se mataban por pequeñeces, todo el tiempo.

Y necesito hacer...

un cambio drástico.

¿Entiendes?

Sí.

Sí, creo que sí.

Quiero una vida nueva.

No puedo volver a la anterior, de veras no puedo.

Y para hacerlo, necesito un cambio...

Está bien. Entiendo perfectamente.

- ¿Estás llorando? - No estoy llorando.

No estoy llorando, joder.

- Estás llorando. ¿Por qué...? - No estoy...

¿Por qué crees? ¡Estoy destrozado!

Claro que voy a llorar.

Esto que hacemos no significa nada para mí.

Y lo entiendo, en serio.

Tal vez sea lo más sensato que hicimos.

Debimos haberlo hecho hace años.

Pero no soy insensible, ni tengo un corazón de hielo.

- Te pusiste la chaqueta de Arthur. - ¡Con una mierda!

Mira...

Separémonos. Está bien, hagámoslo,

pero me duele muchísimo. Y voy a llorar igual,

y tú tendrás que verlo.

No vamos a separarnos.

¿Qué?

¿Por qué crees que vamos a separarnos?

- Acabas de decir que... - No dije que nos separáramos.

- ¿Qué dijiste? - Dije que no nos casemos.

- Claro que no. - Es lo único que dije.

- Dije: No nos casemos. - Claro que no.

Nunca hablaste de matrimonio.

Esa palabra no salió de tu boca.

¿No lo dije?

- Es lo que quise decir. - ¿Eso quisiste decir?

Quise decir que no...

Quise decir nos nos casemos. No...

casarnos no significa no seguir juntos.

Sólo que no quiero casarme. ¿Qué cojones pensaste?

¿Qué te pasa? ¿Estuviste viendo...

Bridgerton o algo por el estilo?

Quiero que sigamos juntos.

Pero bien.

Si es que podemos.

Todos están enojados todo el tiempo,

pero somos iguales.

Usamos la misma ropa, comemos la misma comida,

escuchamos la misma música, bebemos los mismos tragos estúpidos,

vemos los mismos programas. Toda la raza humana...

nos gritamos entre nosotros a la velocidad de la luz:

Aléjate de mí.

Ya no puedo hacerlo.

No después de todo esto.

¿Estás bien, hijo?

Buen niño. ¿Saldás a jugar? Sal a jugar.

La cena estará en diez minutos.

Curry katsu de berenjenas, como a ti te gusta.

Encontré una marinada por la Internet.

No me gustan las berenjenas.

- ¿Qué? - ¿Qué?

No me gustan las berenjenas.

Fantástico. Las tiraré a la basura.

Con una mierda.

Adiós, berenjenas. Hola, pescado y patatas fritas.

Hay un periquito muerto en el jardín.

¿Un periquito muerto?

- ¿En nuestro jardín? - Sí.

¿Seguro que es un periquito? Creo que no hay periquitos por aquí.

- ¿Puedo entrarlo? - No, hijo.

Mejor déjalo afuera.

- Veré cómo se descompone. - Sí.

O puedes meterlo entre los arbustos y que se lo coman los zorros.

Eso también es bueno.

- ¿Están bien? - Sí.

Sí, estamos muy bien.

- Sí. - Estamos muy bien.

Oye.

Ve a jugar afuera, hijo. Iré en un momento.

No te desprecio.

Es horrible que digas eso.

No me vacuné.

- Espera, ¿qué? - No.

¿Cómo...? Está bien.

Fue por tu estúpida cara larga.

Hace semanas que estás así desde que te enteraste.

¿Quién eres para juzgarme?

Tú.

Fui con Nathan, estaba lista y...

Salió un tipo y preguntó si alguien cuidaba a personas de riesgo.

Se me vino a la mente tu estúpida cara larga y me fui.

Me fui, porque me preocupaba lo que pensarías de mí.

¿Por mí?

Lo que siento por ti es...

Es muy raro. Me enfurece, me irrita

y, a veces, me deprime, pero es una especie de amor.

¿Estás tratando de decir que me amas?

No, intento decir que más o menos te amo.

Y te pregunto, ¿si con eso alcanza?

¿Me acompañas a ver al periquito muerto?

Sí.

Creo que sí...

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