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Hace miles de años que no se veía el símbolo de la serpiente.
Bien, he vuelto.
Muchos han jurado lealtad a la oscuridad.
-Ve cómo somos todos. -Seguimos a un demonio.
¡La niña de los dioses nos guiará hacia la luz!
Devolverá a los romanos al mar.
Nos enfrentamos a una fuerza que se fortalece cada día.
-¿Dónde estoy? -Te lo diré.
¡En medio de mi profecía!
Esta es la tarea final.
-¡Es un crisol ardiente! -¡Es la prueba del fuego!
No la prueba de vamos a relajarnos.
Gracias por salvarme.
-Deja de presumir. -No lo hago.
-Lo haces. Lo veo. -No...
-Quiero que halles a alguien. -No tienes poder sobre mí.
Fue una masacre.
Fue el inicio de una alianza con dos de nuestros enemigos más oscuros.
-Tú, el druida. Yo, la doncella. -Déjame a la niña.
Voy a tener que luchar
contra alguien con quien debo usar un arco mágico.
¿Quién te ha enviado?
El Hombre Muerto destruirá a la elegida.
Eso no está muy bien.
¡Debemos irnos! ¡Intentó matarme! Hay un demonio dentro de él.
-Espera. -No necesitamos esto.
¿Niña? ¡Niña!
Huellas.
No hay huellas.
No.
Lo ha dejado.
La profecía...
He fallado.
Mierda.
¿Alguna alegría?
No creo que sea cazador.
¿Me has conseguido una?
-¿Qué pasó anoche con tu amigo? -Nunca ha sido mi amigo.
Entonces, ¿por qué estabas con él?
Es una larga historia.
Pareces distinta.
-¿Cómo? -No sé, tus ojos.
Como si no cargaras con un peso.
Fuera lo que fuera, no lo necesitabas.
-Tengo hambre. -Sí, yo también.
-¿Dónde está el manzano? -No más manzanas. Quiero carne.
Donde hay manzanos, hay carne.
¿Por qué hablas con acertijos? ¡Espérame!
Espera. Mira eso.
Espíritu del bosque, espíritu de los árboles.
No me temas. Ven a mí.
Un amigo llama a un amigo.
No me temas. Ven a mí.
Espíritu del bosque, espíritu de los árboles.
No me temas. Ven a mí.
Vaya, estás llena de sorpresas.
Ahora no.
De verdad, Morrigan, no es el momento adecuado.
Si no sabes cómo sacarme de este tocón
o llegar al Lago de las Lágrimas,
mejor no te metas en esto.
Gracias. ¡Ya sé lo que Veran va a hacerme!
Lo sabías, ¿verdad? Mira que eres listo.
No tiene sentido.
Veran me bendijo. Voy por el bosque bajo su protección.
Así que algo...
Algo es tan poderoso
o más poderoso que Veran.
Pero ¿qué?
Oye, ¡mírame!
El Hombre Muerto.
El Hombre Muerto lo envió.
¿Adónde irás ahora?
No lo sé.
Podrías ir a casa.
No tengo casa. Ya no.
¡Oye! Yo tampoco tengo casa.
Así que no tenemos adónde ir.
Eso parece.
Quizá podríamos ir juntos a ninguna parte.
-¿Y si prefiero ir solo? -Vas a pasar hambre.
-Eres buena con las ardillas. -Y tú con nada.
Está bien si vas a ninguna parte.
-Pasemos un día juntos y veamos. -Muy bien, me parece justo.
¡Quítamelo!
No puedo, por favor, ayúdame.
Puta ayuda.
Se lo va a contar. Se lo va a contar todo.
¿Por dónde se va a ninguna parte?
Norte, oeste, sur.
-¿Qué tal al este? -Suena bien.
Cuando conoces a alguien,
¿interrumpes su vida o ellos, la tuya?
Quiero decir, ¿de quién es el camino?
Creo que un poco de los dos.
No lo parece, ¿verdad?
Como iba diciendo antes de ser bruscamente interrumpida.
-Lo siento mucho. Continúa. -Hay una profecía.
Sí.
¡Sí! ¡Dame más! ¡Más fuerte!
¡Adelante! ¡Sí!
No. ¡No pares! ¡No!
¡No!
¡A la mierda!
Maravilloso. Precioso.
Gracias, dioses.
Es curioso que sea la elegida sin tener elección.
-Como si la vida no fuera tuya. -Exacto.
Sí, sé cómo es.
¿Qué más sabes hacer?
-¿De qué? -Trucos.
-Dijiste que te enseñó cosas. -No son trucos.
No, ¿y qué son?
No quiero.
Mira, vale, si no puedes hacerlo, si son solo tonterías...
¡No lo son!
Lo siento.
No quería disgustarte.
No me has disgustado.
¿Estás segura?
Soy un capullo.
¿Dónde estás?
Vale.
Vale, muy bien. ¡Tengo miedo!
¿Dónde estás?
¿Me oyes?
Sí.
¿Por qué estabas en el río?
No lo sé.
No te creo.
¿En serio?
Quizás estuviera buscando algo.
¿Lo has encontrado?
¿Y tú?
La doncella está hechizada por el Hombre Muerto.
Y eso, como bien dices, es un puto desastre.
Y si ese bobo ha sido tan poderoso como para engañarme,
es posible que la lleve al Lago de las Lágrimas,
no para renacer, sino para inmolarla.
¿Que cuál es la diferencia? ¿Por qué todos...?
Hay una diferencia enorme y obvia.
¡Renacer es renacer!
Inmolar a alguien es sacrificarlo.
¿Y si esto estuviera destinado a pasar?
¿Y si estaba destinado a fallar?
¿Me harían eso los dioses?
Tienes razón, por supuesto que me lo harían.
-¿Quién eres? -¿Quién eres tú?
Nadie. ¿Qué quieres?
-Nada. -Bien.
-¿Pasa algo? -Nada. Todo está bien.
-¿Tienes comida? -No.
-¿Y el conejo? -El conejo es un amigo.
Como quieras.
-¿Puedo sentarme un rato? -No.
Esto, bueno, ese es su tocón. ¡No!
-¿Qué es eso? -Nada.
-¿Parece un arco dorado? -Te equivocas, no lo es.
Bueno, puede ser.
Si he aprendido algo, es que nada es lo que parece.
Intentaré recordarlo.
He estado viajando.
Dioses.
Ha sido un gran viaje.
-Si creo que llego a algún lado... -¿Os gusta?
-¿Tienes hijos? -¡Nunca he tenido relaciones!
Yo tengo dos hijos.
Uno se llama Phelan, como yo.
Otro se llama Rolf, como yo.
Vale, hablaré con franqueza.
-Escucha con atención. -Sí.
No me importa quién seas, adónde vayas ni los hijos que tengas.
Ahora mismo tengo asuntos más importantes. Feliz viaje.
-Expiación. -¿Perdón?
Expiación.
Ahí es adonde voy.
-¿Por qué no me lo dijiste? -Ya.
Es por ahí.
-Gracias, amigo. -De nada.
Ya.
La esperanza es hija de un padre ciego.
¡Joder! ¡Vuelve!
¡Vuelve! ¡No! ¡Mierda!
¡Puta mierda!
¿Qué me dices de esto?
Es un sitio como otro.
-O como ninguno. -Me gusta.
Es un castillo. Tiene muros.
-Tiene torreones. -Pasadizos.
-Un foso muy grande. -Una chimenea, digna de un rey.
-Digna de una reina. -El rey y la reina de ninguna parte.
-Buenas tardes, majestad. -Alteza.
Lo siento.
Buenas tardes, alteza.
-Tengo hambre. -Sí, yo también.
-Trae madera. -Mejor trae tú la madera.
-No, majestad. -Alteza.
No, alteza. Me gusta.
-Esto promete. -Haz una hoguera, cariño.
Lo tengo.
No sé dónde está el Lago de las Lágrimas.
Pero conozco a alguien que sí lo sabe.
No. Es una idea terrible.
No tengo elección.
Perdonadme, dioses.
Ven, Pwykka.
Toma el control de Divis otra vez.
Álzate y poséelo.
¡Ven!
¿Cómo lo has hecho?
No tengo ni puta idea.
Alteza.
-Eras pescador. -Sí, puede ser.
-¿Me enseñas? -No sé. Puedo probar.
Creo que lo harás como yo.
Mira atentamente y busca sombras en el agua.
¿Ves esa? Viene hacia aquí. ¿Ves? Ahí.
-¡Ya! -A la mierda.
Él nos ha mandado a la mierda. Prueba otra vez.
Mira.
Esto es peligroso. Hagámoslo otra vez.
¿Qué pasa?
Oye.
-Estás pálida. -He sentido algo.
¿El qué?
No estoy segura.
Algo horrible. Pero ya ha pasado.
-¿Quieres sentarte? -Estoy bien.
Ven, destrúyeme.
¡Ven!
Sabes que no va así.
Recuerdo algo.
Un choza al lado del mar llena de gente que se parece...
¿A qué se parecen?
A mí.
Se parece a mi casa. Pero era la tuya.
Eras pescador. Vivías cerca del mar con tu familia. Está volviendo.
Yo también acabo de recordar algo.
Una manera de sentirme.
Una que no sentía desde hace mucho.
¿Cuál?
Sin miedo.
De todo lo que podía imaginarme,
el guardián invocando a Pwykka.
Ya me avergüenzo lo bastante, Quane. No me lo restriegues.
Nunca supe que era eso.
-¿Qué? -El guardián.
No sabía que tenía un título. No sabía que soy el guardián.
Eras el guardián.
He trabajado duro, Quane.
Día y noche durante 25 lunas. Pregúntale a cualquiera.
Pregúntale a él. Morrigan, díselo. Cabroncete.
Escúchame, chico. El Hombre Muerto y Lokka han unido sus fuerzas.
Juntos quieren destruir a todos los leales a Veran que quedan.
Si el Hombre Muerto gana, nuestro tiempo se ha acabado.
-¿Veran no luchará? -Veran está muy debilitado.
Ahora que le has fallado, ¿quién sabe?
-Debo dejarte. -No puedes dejarme aquí.
Una vez fuiste un buen alumno.
Sentías el viento. Cantabas las canciones de las estrellas.
Había fuego en tus ojos.
Sentía que tú, amigo mío,
te convertirías en el Veran un día.
-¿Yo? -Veran también lo sintió.
Me lo dijo una vez: "Ese chico nos guiará algún día".
-¿Veran dijo eso? -Pero entonces llegó Pwykka.
Desde entonces has estado perdido.
Veran te amaba.
Por eso te dio una última oportunidad.
Y fallaste.
Espera. Quane.
¡Espera!
¡Quane! ¡Sé qué va a pasar!
El águila no devora a la doncella.
Lleva a la doncella en sus garras al Lago de las Lágrimas donde...
¿Donde qué?
Renacerá.
Hay un problema. No sabes dónde está el lago.
¡No he terminado, Quane!
No te rindes, ¿verdad?
Pero después de lo que te espera, desearás haberlo hecho.
Debes ser más fuerte en el lugar al que te voy a enviar.
Ya he estado en el inframundo.
Esto no es el inframundo. Es un viaje hacia arriba.
Champiñones del sol.
Musgo de perro.
El corazón de un tejón.
¿Qué es eso?
-Polvo de tiempillo. -Me encanta el tomillo.
-Hago pan con tomillo o laurel... -No, amigo mío. Tiempo.
Esta es tu última oportunidad para probar que eres el guardián.
No me pasa nada, lo siento. No me funciona.
¿Qué...?
¡Espera!
¿Has notado cómo lo arruinas casi todo?
Por eso estaba allí.
¿Dónde?
En el río. Donde me encontraste.
Estaba allí para eso.
-¿Qué? -Para arruinarlo.
¿Qué quieres decir?
No caí en el río.
Y no me tiraron.
Salté.
Lo hice yo mismo.
Para encontrarte.
¿Por qué querías encontrarme?
Te lo he dicho.
Para arruinarlo. Vine a arruinarlo todo.
Para llevarte por mal camino.
-Este no eres tú. -Sí, soy yo.
-Soy yo, seguro. -No lo estás haciendo tú.
-No lo has elegido tú. -Pero ¿tú lo has elegido?
¿O estás donde yo quiero que estés?
En los brazos...
...del águila.
¿Dónde estás?
Juguemos a algo.
Me encantan los juegos.
Que los demonios que hay en ti te abandonen.
Que los demonios que hay en ti te abandonen.
Por el poder de los dioses, marchaos ya.
¡Os lo ordeno!
Está bien.
Todo está bien.
Está bien.
-¿Qué ha pasado? -Está bien.
-¿Qué ha pasado? -Está bien.
¿Qué coño ha pasado?
Buenos días.
Buenos días.
¿Cómo te sientes?
Como en un sueño.
No fue más que eso, un sueño.
Soy hijo de un pescador. Tengo dos hermanos.
Y vivimos en el este, al lado del mar.
Y salimos por las mañanas en un bote antes del alba.
Y pescamos peces plateados.
Vino un hombre de pelo...
Nos llevó con otro hombre...
...de ojos oscuros.
No sé adónde fueron mis hermanos.
Acabo de recordar algo más.
¿El qué?
Mi nombre.
Me llamo Mallin.
Me llamo Cait.
Hola, Cait.
Hola, Mallin.
-Soy pescador. -Te lo dije.
Es tan extraño, había olvidado cómo era...
¿Cómo era el qué?
Cómo era ser...
...yo.
Soy yo.
¿Qué pasa?
Nada.
Me alegro por ti.
Soy yo. Puedo hacer lo que quiera.
Puedo arrojar esta piedra al lago.
Me siento muy libre.
Soy libre.
¿Está bien?
Sí.
No sé qué has hecho.
No tengo ni idea de qué has hecho, pero gracias.
Gracias.
Gracias.
Nos va a llevar un rato, tienes un montón de capas.
El guardián.
El guardián.
Hola, soy el guardián... del arco dorado.
Soy libre.
Islene, ¿me oyes?
Tenías razón.
Es increíble.
Islene, ¿qué debería hacer?
-Hola. -Eres tú.
¿Cómo me has encontrado?
¿Dónde están mis hermanos?
Lo siento mucho.
¿Mallin?
Ayúdame.
¡Mallin!
He expiado mi culpa.
Traducción: Carmen López Garduño www.sdimedia.com
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